miércoles, 31 diciembre, 2025
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Prepararse para la muerte: una reflexión necesaria para vivir con más paz | BIENESTAR

Becky G anunció el estreno de su nuevo tema “Hablamos mañana” | LUCES

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Brigitte Bardot falleció: Estas son las seis películas que marcaron su trayectoria | LUCES

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Prepararse para la muerte: una reflexión necesaria para vivir con más paz | BIENESTAR

Lo más temido en nuestra vida es la muerte, un tema del que pocos se atreven a hablar, pero que forma parte de nuestra existencia. Sí, leyó bien: morir es parte de nuestro proceso de vida. En este artículo intentaré explicar cómo prepararnos para ese momento, no desde el temor ni la tristeza, sino desde la reflexión y la esperanza. ¿Estamos listos para enfrentar ese proceso? ¿Qué podemos hacer para que nuestro legado perdure? Newsletter Sanar en Espiral Samanta Alva ofrece consejos prácticos y herramientas para tu bienestar, todos los jueves. Recíbelo Lo invito a leer estas líneas como un espacio de reflexión y preparación para el final de nuestro recorrido en la vida. Es común que, cuando una persona sabe que su muerte se aproxima, aparezcan una serie de emociones y sentimientos como la pena, la rabia y el miedo. Desde el momento en que se comunica la noticia y se nos informa que el tiempo que queda es limitado, surgen emociones cuyo fin es llevarnos a la acción y a la toma de decisiones. Hablar de la muerte no es rendirse: es una forma profunda de aprender a vivir con más sentido y calma. Así como vivimos una sensación de pérdida ante la despedida de este mundo de un ser querido, también podemos experimentarla respecto a nosotros mismos. Es frecuente pensar en aquello que no se alcanzó a hacer y desear más tiempo para cerrar lo que cada uno considera relevante. Esto puede incluir conversaciones pendientes, trámites, actos de fe y, muchas veces, la aceptación y el perdón hacia otros y hacia nosotros mismos. 1. Reflexión y aceptación personal El primer paso es reconocer y aceptar que la muerte es una parte natural de la vida. Esto puede lograrse a través de la reflexión personal, la meditación o el diálogo sobre el tema con personas de confianza. Explorar las creencias personales en torno a la muerte y al más allá, o aceptar la incertidumbre en estos aspectos, permite encontrar mayor tranquilidad y perspectiva. Aceptar la muerte implica reconocer nuestras emociones: miedo, tristeza o ansiedad pueden aparecer. Al expresarlas y procesarlas, se logra una relación más serena con la idea de morir. 2. Buscar el significado y vivir con propósito Prepararse para la muerte también implica vivir con sentido y claridad sobre lo que verdaderamente importa. Esto se relaciona con identificar valores personales y desarrollar un propósito que aporte satisfacción en el día a día. Hacer un balance de la vida ayuda a reflexionar sobre logros, errores, experiencias y relaciones. Este proceso brinda la oportunidad de reconocer las lecciones aprendidas y el legado que deseamos dejar. Muchas personas encuentran consuelo en prácticas espirituales o religiosas, así como en actividades creativas o de servicio que les permiten contribuir y generar un impacto positivo en los demás. La reflexión, el acompañamiento terapéutico y la aceptación pueden transformar el miedo en paz interior. 3. Resolver asuntos pendientes Uno de los mayores factores de paz ante la muerte es resolver conflictos y asuntos pendientes. Esto incluye reparar relaciones, pedir perdón, perdonar y expresar amor y gratitud a las personas cercanas. Realizar conversaciones difíciles puede aliviar una carga emocional importante y permitir despedirse con mayor tranquilidad y satisfacción. También es relevante tomar decisiones sobre temas personales o familiares que ayuden a evitar conflictos o confusión entre los seres queridos cuando ya no se esté presente. 4. Construcción de un legado emocional Pensar en un legado emocional —como cartas, videos, recuerdos o mensajes— permite a los seres queridos conservar algo que honre la vida de la persona y les ayude a mantener viva su memoria. Este legado puede reflejar los valores y enseñanzas que se desean transmitir a las siguientes generaciones. Crear un legado es una forma de permanecer presente y conectado con quienes amamos, brindándoles consuelo y recordatorios de los momentos compartidos. 5. Buscar apoyo emocional y espiritual Prepararse para la muerte puede ser una experiencia enriquecedora, pero también un proceso emotivo y desafiante. Contar con el apoyo de un psicólogo, terapeuta o guía espiritual resulta valioso para manejar las emociones, temores y ansiedades que pueden surgir. Un terapeuta puede ayudar a resolver dudas, miedos y conflictos internos, brindando herramientas para enfrentar esta etapa con mayor serenidad. Los grupos de apoyo también pueden ser de gran ayuda, al permitir compartir experiencias con personas que atraviesan situaciones similares y encontrar consuelo en lo colectivo. En conclusión, prepararse para la muerte no es un acto de resignación, sino una manera de vivir con mayor paz, propósito y plenitud. Esta preparación no solo reduce la ansiedad frente al final de la vida, sino que también permite cerrar ciclos con gratitud y dejar un legado positivo. Aceptar la finitud y vivir de acuerdo con nuestros valores hace que el final de la vida sea un reflejo de amor y sabiduría, tanto para nosotros como para quienes nos rodean. Si estás pensando en prepararte para el final de la vida de manera consciente y en paz, la terapia psicológica puede ser un valioso acompañamiento. Hablar con un profesional puede ayudarte a explorar tus emociones, resolver asuntos pendientes y encontrar un sentido más profundo a esta etapa de vida. Source link

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Becky G anunció el estreno de su nuevo tema “Hablamos mañana” | LUCES

Becky G cierra un año clave en su carrera con el lanzamiento oficial de “Hablamos Mañana”, un tema largamente esperado por sus seguidores y estrenado bajo los sellos Kemosabe Records, Sony Music Latin y RCA Records. La canción funciona como un gesto de agradecimiento a sus fans y como el broche final de una etapa marcada por crecimiento artístico y personal. El tema fue presentado por primera vez durante la era Esquemas y posteriormente interpretado en vivo durante su gira, lo que generó una fuerte expectativa en redes sociales. Durante años, los seguidores de la artista pidieron su lanzamiento a través de comentarios y mensajes directos, convirtiéndolo en uno de los temas más solicitados de su repertorio. LEE: Una historia de superación: quiénes son los padres de Becky G “Hablamos Mañana” destaca por su tono alegre y desenfadado, y aborda la tensión entre postergar una conversación importante y priorizar el momento presente. La canción apuesta por una narrativa íntima y ligera, que conecta con la sensibilidad característica de Becky G en esta etapa de su carrera. Becky G anunció el estreno de su nuevo tema “Hablamos mañana”. (Foto: Instagram) El sencillo cuenta con producción de Di Genius y fue compuesto por SpreadLof, Nate Campany y Elena Rose, colaboradores reconocidos dentro de la música latina. Musicalmente, el tema refuerza el sello pop latino de la cantante y abre la puerta a una nueva fase creativa. El videoclip acompaña el espíritu de cierre y agradecimiento del lanzamiento. Construido a partir de imágenes reales detrás de cámaras, el video muestra momentos personales, logros profesionales y recuerdos captados a lo largo del año, ofreciendo una mirada cercana al día a día de la artista y su vínculo con los fans. MÁS INFORMACIÓN: ¿Se reconciliaron? El romántico momento que compartieron Becky G y Sebastián Lletget El estreno del tema llega poco después de la presentación de su documental REBBECA, que debutó en Los Ángeles y tuvo funciones especiales en cines. Con este proyecto audiovisual, Becky G volvió a explorar sus orígenes, su identidad y los desafíos que marcaron su camino en la industria musical. El 2025 ha sido un año determinante para Becky G. Fue incluida en la lista TIME100 Next, participó por segunda vez en el desfile de Willy Chavarria en la Semana de la Moda de París, ofreció una destacada presentación en los American Music Awards junto a Manuel Turizo y asistió a eventos de alto perfil como el Festival de Cine de Tribeca y Vogue World, consolidando su presencia en la música, el cine y la moda. Source link

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Brigitte Bardot falleció: Estas son las seis películas que marcaron su trayectoria | LUCES

La actriz Brigitte Bardot, fallecida este domingo a los 91 años, tuvo una corta pero intensa carrera en el cine que la convirtió en figura ‘paradójica’ de la cultura francesa, al mismo tiempo símbolo de la emancipación sexual femenina y mujer objeto. Admirada por intelectuales como Marguerite Duras, Simone de Beauvoir, Jean-Luc Godard y François Truffaut por su autenticidad y su desafío al patriarcado a través de la libertad sexual, ‘BB’ protagonizó cerca de medio centenar de filmes. Estos son los seis que la propia Bardot escogió. LEE: Brigitte Bardot sale del hospital tras “cirugía leve” y se recupera en casa ‘Et Dieu… créa la femme’ (1956) Traducida en español como ‘Y Dios… creó a la mujer’, se trata de un drama romántico francés dirigido por Roger Vadim, con quien la propia Bardot estuvo casada. En el filme, encarna a Juliette Hardy, una huérfana de 18 años de arrolladora sensualidad que vive con unos tutores y que se convierte en objeto de deseo en Saint-Tropez (localidad litoral del sur de Francia). La actriz francesa Brigitte Bardot protagonizó el drama romántico «Y Dios… creó a la mujer». (Foto: Captura de video) La película, que también la protagonizan Jean-Louis Trintignant y Christian Marquand, quedó para la historia del cine por su baile en medio de un bar. Al son de un mambo, Bardot escandalizó a parte de la sociedad francesa de la época por sus movimientos pélvicos y giros sensuales. La escena elevó a la actriz de melena rubia a sex-symbol internacional. ‘En cas de malheur’ (1958) Titulada en español como ‘En caso de desgracia’ o ‘El amor es mi oficio’ y dirigida por Claude Autant-Lara, la película opone al entonces cinquentón Jean Gabin, que encarna un serio abogado, a la exuberante veinteañera Bardot, una joven delincuente sin recursos que busca un letrado prestigioso para sacarla de un lío judicial. El personaje que representa Gabin termina rendido a la belleza de Yvette, la joven que encarna Bardot, y acepta representarla legalmente, a pesar de las terribles consecuencias que ello conlleva. El filme cuenta con otra escena que cimenta la imagen de icono sexual de ‘BB’. En ella, la actriz insinúa, enseñando las piernas, cómo compensará a Gabin si este acepta el caso. La actriz dio vida a la joven Yvette en la película «En caso de desgracia». (Foto: Captura de video) MÁS INFORMACIÓN: Brigitte Bardot estuvo hospitalizada por “una grave enfermedad” ‘La Vérité’ (1960) ‘La Verdad’, como se tradujo en español, fue dirigida por Henri-Georges Clouzot -reputado especialista en intrigas psicológicas- y está considerada la obra en la que Bardot alcanza su cumbre interpretativa en la piel de Dominique Marceau. Juzgada por el asesinato de su examante (papel desempeñado por Sami Frey), la joven se encuentra en el centro dramático de los duelos dialécticos entre los abogados de la acusación y la defensa para dirimir si el personaje de Bardot actuó por pasión, venganza, desesperación o si fue un accidente. El filme es una crítica mordaz a la hipocresía y la doble moral de la sociedad francesa de la época. Durante su rodaje, Bardot y Frey iniciaron un tumultuoso romance. En «La verdad», Bardot alcanza su cumbre interpretativa en la piel de Dominique Marceau. (Foto: Captura de video) ‘Le mépris’ (1963) Obra de culto de la ‘Nouvelle Vague’ traducida en español como ‘El Desprecio’, Bardot se pone a las órdenes del cineasta Jean-Luc Godard para representar, mediante el personaje de Camille Javal, la desintegración de un matrimonio fruto de la falta de comunicación con su pareja (el actor Michel Piccoli). La película, una crítica también a la mercantilización del cine, incluye una memorable escena donde Bardot, desnuda en la cama, le pregunta a Piccoli qué partes de su cuerpo le atraen más. En ‘El Desprecio’, Bardot se pone a las órdenes del cineasta Jean-Luc Godard para representar al personaje de Camille Javal. (Foto: Captura de video) CONOCE MÁS: La doble B ‘Viva Maria’ (1965) Bajo la dirección de Louis Malle, otro referente de la ‘Nouvelle Vague’, y con guion coescrito por Jean-Claude Carrière (habitual colaborador de Luis Buñuel), ‘¡Viva María!’ une a Bardot con Jeanne Moreau, otra musa del cine francés de los años 60. Ambientada a inicios del siglo XX durante una revolución en América Latina (la imaginaria República de San Miguel), las dos carismáticas mujeres rompen clichés y terminan liderando el movimiento de lucha por la libertad. ‘¡Viva María!’ une a Bardot con Jeanne Moreau, otra musa del cine francés de los años 60. (Foto: IMBd) ‘L’ours et la poupée’ (1970) Traducido en España como ‘El oso y la muñeca’, el filme de Michel Deville fue uno de los últimos en el que Bardot trabajó, antes de retirarse en 1973. Considerada una comedia ligera, la película se trata de una ‘La Bella y la Bestia’ ‘sui géneris’. Bardot, una ‘muñeca’ parisina elegante, divorciada y sofisticada y rodeada de pretendientes, se obsesiona por Jean-Pierre Cassel, el hosco ‘oso’ violoncelista que ignora los encantos de ‘BB’. ‘El oso y la muñeca’, el filme de Michel Deville fue uno de los últimos en el que Bardot trabajó, antes de retirarse en 1973. (Foto: IMBd) Con información de EFE Source link

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Museos Perú | Año 2025: las exposiciones que marcaron el 2025 | Arte en Lima | ELDOMINICAL

En las artes visuales, este año estuvo caracterizado por centenarios y celebradas retrospectivas. En el primer caso, se recordaron cien años del nacimiento de Fernando de Szyszlo (1925-2017) con exposiciones que no significaron grandes miradas sobre su trayectoria (una deuda pendiente), sino más bien focos de atención en determinados aspectos, como la exposición Szyszlo. 100 años desarrollada en el Museo de Arte Contemporáneo que reunió diez piezas de la colección del museo y buscó destacar el vínculo entre el artista y la institución; o la muestra bibliográfica en el Centro Cultural Garcilaso que exhibió documentos, fotografías, cartas, libros, videos y objetos, con los se trató de abarcar las múltiples dimensiones del personaje. MIRA: El manuscrito de una amistad Los otros centenarios que pasaron prácticamente desapercibidos fueron los de David Herskovitz (1925-2020) y Jorge Piqueras (1925-2020). En ambos casos han quedado pendientes exposiciones bien desarrolladas que permitan revisar y debatir la obra de estos grandes maestros de nuestra escena artística. Retrospectivas Una de las primeras retrospectivas del año fue “La piel de mi reino”, de Claudia Coca, realizada entre febrero y mayo, en la galería Germán Krüger Espantoso, del ICPNA, donde se reunieron desde sus primeros autorretratos hasta sus diversas intervenciones en el espacio público. En la misma sala se desarrolló, entre mayo y julio, la esperada exposición “Pinturas: dos décadas de color y memoria”, que reunió el trabajo pictórico de Enrique Polanco desarrollado entre 2004 y 2024. Se presentaron cerca de sesenta pinturas y una decena de serigrafías que nos permitieron ver en conjunto la obra de un artista que retrata una ciudad como Lima en todo su trágico esplendor. Enrique Polanco reunió en la sala del Icpna los veinte últimos años de producción pctórica. (Foto: César Campos/ GEC) / Cesar Campos Este mismo espacio fue el escenario, entre agosto y octubre, de “Miguel Aguirre: volumen I”. Exposición antológica, que posibilitó revisar el trabajo de uno de los artistas e investigadores más destacados del medio local, cuya obra —pinturas, instalaciones— explora en la representación y los significados de las imágenes en relación con la memoria familiar, la política, la historia y el arte mismo. En esta misma línea antológica, se presentó desde noviembre, en la galería miraflorina del ICPNA, la exposición “Los alambristas. Gilda Mantilla & Raimond Chaves” que sintetizó 24 años de diálogo creativo entre ambos artistas. Y en el Museo del Grabado del ICPNA destacó la exposición “Álex Ángeles: Conexiones internas” (1984-2005), desarrollada entre setiembre y diciembre, que permitió ver la producción de una figura clave para el desarrollo del arte gráfico peruano. El kené y otros sueños Uno de los acontecimientos del año sucedió entre marzo y agosto en el Museo de Arte de Lima, con la presentación de “Sara Flores. Non Nete. Un sueño para una nación indígena”. La exposición reivindicó a una de las pioneras del arte del kené, esos patrones geométricos surgidos del conocimiento y la cosmovisión del universo shipibo-konibo. Las creaciones de Flores no solo han llamado la atención de curadores y coleccionistas, sino también de marcas internacionales de la moda y el diseño y de museos como el MET y el Guggenheim de Nueva York. Su nombre cobró mayor relevancia cuando fue elegida para representar a nuestro país en el Pabellón Peruano de la próxima Bienal de Venecia que se inaugurará en mayo de 2026. En el MALI, «Sara Flores. Non Nete» fue una reivindicación de una pionera del arte del kené. Nos representará en la Bienal de Venecia en 2026. Otro artista indígena contemporáneo que destacó en el circuito internacional fue Rember Yahuarcani, con exitosas participaciones en renombradas ferias como la londinense Frieze, Tokio Gendai y Art Basel Miami, además de su muestra individual en la Josh Lilley Gallery de Londres, con importantes adquisiciones de sus obras. En el arte vinculado con la Amazonía también sobresalió Roberto Huarcaya, quien fue finalista del prestigioso premio Prix Pictet 2025 y recreó, entre octubre y diciembre, en la Galería Juan Pardo Heeren, del ICPNA, su instalación Huellas cósmicas, presentada en la Bienal de Venecia 2024. En Galería del Paseo, entre junio y julio, Nereida Apaza exhibió sus creaciones recientes bajo el título de “Luna nueva” y en el Centro Cultural Garcilaso, en setiembre y noviembre, el artista Brus Rubio presentó “Hijo del clan Siuekuduma, pinturas que recrean las mitologías de las naciones bora y murui”. También fue auspiciosa la inauguración, en octubre, de “Río Corrientes”, en Barranco, un nuevo taller galería dedicado al arte amazónico contemporáneo. Paisaje, fotografía y grandes proyectos Uno de los proyectos consolidados este año fue la publicación de “La mirada persistente”, un libro editado por Marisa Mujica que recupera la historia de la fotografía peruana desde el siglo XIX hasta la actualidad, y que dio origen a la didáctica muestra colectiva Retóricas del paisaje, en el Centro Cultural de la Universidad de Lima. Esta exposición formó parte del Festival MAC Foto, donde sobresalió también la antológica de Javier Silva “La luna del cóndor. Retrospectiva 1974-2024″, presentada en el MAC de Barranco, entre agosto y octubre. Otro interesante proyecto de largo aliento fue “Cartografías XXY”, una exposición colectiva de artistas y curadores chilenos y peruanos, realizada en Casa Fugaz-Monumental Callao, entre junio y agosto, la cual reflexionó sobre los significados sociales y políticos de la migración, el mestizaje, la memoria y las formas colaborativas en el arte, a través de pinturas, serigrafías, tejidos, videoarte e instalación. Sobre final de año, se materializó en el MALI y el MAC la imperdible exposición “El pensamiento es un jardín híbrido. Archivo Mariotti-Luy” (1964-2024), donde se exhiben centenares de objetos, documentos y obras que evidencian buena parte de la historia del arte vanguardista peruano y europeo. La diversidad de las individualidades y colectivas En un cruce entre arquitectura y pintura, este año también destacó la individual “Desde la vereda”, de Piero Quijano, desarrollada entre setiembre y noviembre en el Centro Cultural Garcilaso. La exposición reproduce algunos de los edificios más emblemáticos del movimiento moderno limeño (1940-1960). En este espacio, el artista Gonzalo García Callegari

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Brigitte Bardot (1934-2025): la actriz que ejerció su libertad | LUCES

La vida de Brigitte Bardot se podría sintetizar en dos portadas de la revista “Elle”. En enero de 1952 el magacín la presentó con un abrigo verde, todo el cuerpo cubierto, y con cabellera marrón. Tenía 17 años y los aparentaba. En cambio, la portada de junio de 1960 cuenta una historia distinta. Bardot, iluminada para marcar sus atributos, casi dibujándolos, ya es rubia. Esos ocho años convirtieron a la modelo y actriz en potencia en un ícono de erotismo que resonó en todo el mundo. Ella falleció el último domingo a los 91 años de edad en su casa al sur de Francia. Le sobreviven su cuarto esposo y un hijo del que estuvo distanciada. “Mi cuerpo nunca fue mío; perteneció antes a los demás que a mí”, dijo la actriz en su libro de memorias, “Iniciales B.B” (1996). Casada a los 18 años con el cineasta Roger Vadim, él escribió sus primeros papeles, construyéndola como sujeto de deseo hasta que los intentos dieron fruto con la película “Y Dios creó a la mujer” (1956). Le siguieron otros éxitos, como “El desprecio” (1963), “Viva María” (1965), “Si Don Juan fuese mujer” (1973), etc. La actriz misma menciona que con la fama “todo se desbocó” en su vida; no es un recuerdo nostálgico, podría hacer referencia al acecho permanente de la prensa, que documentó al detalle sus relaciones con maridos y amantes. Las reacciones al fallecimiento no tardaron. “Una existencia francesa, un resplandor universal. Nos conmovió. Lloramos a una leyenda del siglo” (Emmanuel Macron, presidente de Francia); “no fue solo una de las mujeres más bellas del mundo: fue la mujer más bella del mundo y, de hecho, todavía lo es” (Pierre Arditi, actor); “le encantaba reír, amaba la vida, amaba compartir esos momentos de felicidad” (Chico Bouchikhi, músico). Bardot junto con el actor Antoine Bourseiller y el cineasta Jean-Luc Godard, en la filmación de «Masculino, femenino», en 1965. / AFP Vida intensa Bardot hizo lo que quiso en todo momento, sean películas o música, con cinco álbumes de estudio y varios singles. Al dejar el cine, en su mejor momento según ella misma, encontró otro objetivo de vida: defender a los animales de la explotación, sea el ganado, para que tenga mejores condiciones de vida; las focas, cazadas indiscriminadamente; o los elefantes, utilizados en circos. Su más reciente donación para estas causas fue de 350.000 euros en 2018. La organización ambientalista PETA la ha llamado “el ángel de los animales”. Bardot actuó solamente por 21 años, épocas en las que vivió con depresión; tuvo por lo menos cuatro intentos de suicidio. En su momento se habló mucho sobre su maternidad no deseada, un hijo que tuvo con el actor Jacques Charrier; en los años 90 ella ahondó más en este tema, al punto de que exesposo e hijo la denunciaron y cobraron una indemnización. A lo largo de su vida Bardot terminaría pagando varios miles de euros en multa a consecuencia de sus palabras; cinco veces fue condenada por el delito de incitar al odio racial, particularmente contra los inmigrantes musulmanes en Francia. De acuerdo al diario francés Le Monde, Bardot fue por tres décadas la única celebridad francesa en defender abiertamente a la extrema derecha, algo que se veía desde su matrimonio con Bernard d’Ormale, su viudo, asesor de la candidata ultraconservadora Marie Le Pen. Su vida también tuvo un legado académico. La filósofa Simone de Beauvoir la hizo figura central de su ensayo “Brigitte Bardot y el Síndrome de Lolita” (1959), donde describe la imagen que proyecta en el cine como la fantasía masculina de una mujer incapaz de decidir y que no pide nada; todo lo da. “Ella no piensa, no juzga, no elige; ella es”, indicó el texto. Y sigue siendo. Source link

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¿Qué leer? Libros 2025 | Balance de las novelas, cuentos, libros de no ficción, poesía y más que destacaron en Perú | Cultura | ELDOMINICAL

Novela, cuento, poesía y no ficción ofrecieron este año un panorama diverso y estimulante. Autores consagrados y nuevas voces dialogaron con la historia, el presente y el lenguaje, dejando libros que marcaron debates, renovaron miradas y confirmaron la vitalidad de la literatura peruana en 2025. MIRA: El manuscrito de una amistad Este es el balance de las publicaciones del 2025 de José Carlos Yrigoyen: Novela Dos libros sobresalieron en este rubro. “Preludio a los delirios de un joven pianista sin cabeza”, ambiciosa y audaz ficción de Stuart Flores, quien se erige como la más consolidada de las voces jóvenes en nuestra narrativa de largo aliento. Es una convulsa distopía, poblada de personajes complejos y atormentados, donde emerge uno de los temas que más obsesionan a Flores: la libertad de la vocación literaria y las escaramuzas del Poder que desea castrarla e instrumentalizarla. Al mismo nivel está “Tierra de canes”, la magnífica novela histórica de Carlos Enrique Freyre, protagonizada por los perros que los conquistadores españoles utilizaron para vencer en combate a los taínos y caribes en las Antillas, auténticas maquinarias del exterminio encargadas de sembrar el terror en los pueblos sojuzgados. Notable resultó, asimismo, “Los restos de la piel”, de Jhemy Tineo Mulatillo, de aliento animalesco y sensual, escatológico y lírico, angustiante e incitador, amalgama que halla armonía en una trama que sabe ceder paso a una hipnótica danza con el lenguaje que deja al lector zarandeado y agradecido. Mención especial merece “Un animal que se deja caer”, de Melanie Pérez-Arias, extraña y melancólica historia contada con humor cálido, conocimiento del prójimo y dotada imaginería sentimental. (Difusión) Jeremías Gamboa es un narrador que suele polarizar a los lectores: su última novela, la colosal “El principio del mundo”, no lo ha librado de esa condición. Aquí creemos que en esas mil páginas hay largos trechos donde demuestra un virtuosismo y una sensibilidad poco comunes, así comos tramos en los que tiende a una hagiográfica autorreferencialidad que resiente el interés por lo que se cuenta. “Coreografía para trenzas solas”, de Teresa Ruiz Rosas es también un libro de extenso recorrido, pero al mismo tiempo una aventura riesgosa y exigente que se formula como fresco sobre la campaña por la independencia, animado por un confluir de lenguas y de destinos que demanda alta pericia técnica. Los riesgos se sortean a veces y otras no, lo que deriva en una novela escarpada e irregular. Repercutieron este 2025 “Criaturas virales” de Dany Salvatierra, cataclísmica ofrenda de un narrador que va encontrando un decir intransferible; “Chocano o la vida nómade”, atendible arremetida de Mario Pera en la ficción y “Fascinación”, entretenida fábula a cargo de Diego Molina Rey de Castro sobre la juventud y el deseo destructivo que su tentación encierra. Hay que agregar a esta nómina “Mamita” de Gustavo Rodríguez, “Clara en el reino Moche” de Luis Nieto Degregori, “Denle de comer al olvido” de Alejandro Susti, “Cantan al hablar” por Zoila Vega, “El informe, pequeña novela burocrática” de Ezio Neyra, “El ancho mundo” del veterano Eduardo González Viaña, “Última salida de Palomino” de Diego Lazarte, “Obras completas de A” de César Torres Aguirre, la dinámica “La heroína silenciosa” de Hugo Coya, y “Días de Zorba” de Alicia del Águila. Cuento Un fructífero año en este apartado. “Viendo tu vida derrumbarse desde una distancia segura” de Gianni Biffi se convirtió en la sensación del 2025. Acumuló una muy positiva recepción crítica y dos ediciones en pocos meses: respuesta insólita para un libro de humor pop radical que rivaliza con los preceptos de la ideología literaria tradicional. Katya Adaui, una de nuestras cuentistas mayores, volvió con “Un nombre para tu isla”, conjunto de relatos que puede resignificarse como una cartografía del desasosiego. “E-mails con Roberto Bolaño” fue una gran sorpresa por parte de J.J. Maldonado, quien retorna dejando atrás los lastres del realismo sucio para afianzarse como un narrador seguro en sus indagaciones metaliterarias. Lo de Pedro Llosa con “Los gatos mueren con los ojos abiertos” es, en cambio, confirmación de las virtudes de un autor entendido en los lazos más débiles que enhebran las relaciones humanas. (Difusión) “Huaraca”, segundo libro de Luis Francisco Palomino, comprobó su vocación por dibujar la tensa psicología de quienes perviven en el extrarradio, de soltar sus voces y criaturas por los cerros y urbanizaciones de los paisajes suburbanos. Juan Carlos Cortázar también trasunta esos predios en “Lo que nos hace tan fuertes”, narraciones con fondo sociológico que logran penetrar en ciertas esencias de una marginalidad estridente y trágica. Más orientado hacia el humor y la desinhibición cómplice, “Un lugar en la familia de las cosas”. nos hizo descubrir a la divertida Claudia Paredes Guinand. Por su lado, “No podemos explicar por qué lloramos” de Giovanna Pollarolo “Cuentos de ángeles, unicornios y amarus” de Edgardo Rivera Martínez y “Huellas nada más”, de Roberto Reyes Tarazona brillaron en este género con la enjundia que se les conoce. (Difusión) Vale la pena mencionar la antología de Alexis Iparraguirre “Nada humano sobrevive aquí”, reunión de breves ficciones locales inspiradas en la teratología de Lovecraft, “Sangre para los dioses” de Daniel Salvo, uno de nuestros mayores expertos en ciencia ficción vernacular, “El hallazgo” por Jorge Ramos Cabezas, la frescura de “Tan simple, tan puro” de Alessandra Pinasco y la transgresora propuesta de Yasser Zola, que parece brotada de una serie B de tintes eróticos: “Cuerpos ajenos”. Poesía Jorge Nájar es un poeta ascético, lejano del ruido de las escenas literarias, forjador paciente de una de las obras más regulares y esmeradas de la generación del 70. “Jazz profundo y otros delirios” constituye una muestra de ese trabajo de orfebre, esta vez enfocado en la construcción de un infierno donde el poeta asume una identidad sufriente y comprometida, intrínsecamente vallejiana. “Una canción que no termina de salir de mi boca” es la continuación de esa lúcida interpelación a la realidad y al lenguaje que la sostiene desplegada por la talentosa Roxana Crisólogo desde su distante “Abajo, sobre el cielo”. Otro importante poeta de los noventa,

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Patricio Quiñones | “No la recuerdo con rencor”: Patricio Quiñones habla de su ex Milett Figueroa, de los retos de ser bailarín y de girar con estrellas globales | LUCES

Hubo un momento, no hace mucho, en el que el bailarín peruano Patricio Quiñones creyó que su historia con el baile estaba llegando al final. Pensó que el tiempo —implacable— ya le estaba marcando la salida. Pensó en retirarse. En parar y buscar otra vida. Pero la música, esa que nunca lo soltó, volvió a llamarlo. Este 2025 lo encontró en la otra orilla: aviones en lugar de despedidas, giras en lugar de silencios. Dos de ellas junto a Daddy Yankee y Manuel Turizo, confirmando que el baile no se mide por la edad, sino por la persistencia y el talento. A los 27 años, cuando atravesaba una de las mejores etapas de su carrera en el Perú y estaba en el centro de la atención mediática tras su romance con Milett Figueroa, Patricio migró a Estados Unidos para buscar nuevas oportunidades y apostar por su camino como bailarín. LEE MÁS: Patricio Quiñones recibe elogios de sus fans tras llegar a Perú como parte del staff de Daddy Yankee “Yo quería bailar. En el Perú se puede vivir del baile, pero no siempre como bailarín; la industria no te sostiene tanto tiempo. La oportunidad llegó con los Juegos Panamericanos, cuando bailé en el show de Luis Fonsi. El coreógrafo me invitó luego a un show en Puerto Rico y fue ahí donde realmente se dio el salto: viajé a Estados Unidos por ese trabajo, ya con la idea clara de quedarme, porque llevaba tiempo yendo y viniendo, tomando clases y averiguando cómo poder ser legal allá”, cuenta Quiñones. En el país de Donald Trump, el camino estuvo lejos de ser sencillo para el artista peruano de 32 años. El reconocimiento que hoy alcanza llegó acompañado de lesiones, pausas forzadas, inestabilidad económica y momentos límites, especialmente durante la pandemia. “Creo mucho en la fe. Estuve a punto de decir ‘me regreso’, y justo apareció una oportunidad, y la tomé. Me pasó estar meses lesionado sin poder moverme, perdí mucho trabajo, tuve una operación y estuve un mes en cama, todo en el mismo año. En Miami no puedes parar: alquiler, seguro, carro… si no trabajas, se te va todo. En la pandemia lloraba con mi mamá por teléfono y ella me decía ‘ven, acá te apoyamos’, pero yo le decía ‘no me voy a regresar, mi sueño está acá’”, recuerda. El otro escenario Girar con grandes figuras de la música internacional no es sinónimo de comodidad ni de glamour. Ser bailarín en ese circuito — cuenta Patricio —, implica resistencia física y disciplina mental. “Las giras son maratones: noches que terminan pasada la medianoche, desmontajes interminables, viajes de ocho horas para volver a subir al escenario el mismo día. No se duerme bien, no comes bien, te lesionas, pero igual tienes que trabajar”, resume. LEE MÁS: Patricio Quiñones fue bailarín de Paulina Rubio durante su presentación en Premios Lo Nuestro La recompensa llega cuando se encienden las luces. “Puedes estar cansado o sin ganas, pero cuando empieza el show se va todo”, asegura. La adrenalina borra el agotamiento y convierte el cansancio en impulso. Esa energía, advierte, también puede desorientar: “Es muy adictiva. Por eso hay que tener una cabeza fuerte, saber que hay un personaje en el escenario y otro afuera. Si no, te puedes volver loco”. A ese desgaste se suman los prejuicios. Patricio tuvo que romper estigmas que todavía persiguen a los bailarines: la idea de que no es una carrera “seria”, que no da para vivir o que la orientación sexual define el oficio. “Como si ser bailarín fuera sinónimo de ser homosexual. Yo no lo soy, pero conozco muchos que sí, y además de la presión social, tienen que enfrentarse a gente que les dice que eso está mal”, señala. Y, aun así, hay momentos que justifican todo, como el que vivió en el 2022, en Lima, la noche en que Daddy Yankee se presentó en Perú y formó parte del staff de bailarines. “Fue la experiencia más grande de mi vida, tanto en lo profesional como en lo emocional. Cuando, por indicación de Daddy Yankee, saqué la bandera peruana en pleno concierto, el estadio quedó en silencio y luego empezaron a corear mi nombre. Mis padres estaban ahí, mirándome con orgullo. De niño soñaba con ser futbolista, con meter el gol de la victoria; ese día sentí algo muy parecido”, reconoce. Capítulo cerrado El romance con Milett Figueroa forma parte de su historia, pero no de sus cuentas pendientes. Patricio lo recuerda como una etapa de aprendizaje, sin rencor ni nostalgia. “Fue hace siete años y, de alguna manera, me preparó para todo lo que vino después. Estar al lado de una figura tan conocida me dio exposición. Fue una relación de jóvenes, de la que aprendí mucho y que no recuerdo con ningún rencor. Sé que para algunos seguiré siendo ‘el que estuvo con ella’, pero no me molesta, porque también sé que otros ya me reconocen por mi trabajo”, advierte. Hoy está solo. Hace pocos meses terminó una relación porque las agendas y los ritmos no coincidían. Y, sin embargo, no se siente en pausa. “Tengo ganas de ser una estrella”, dice sin rodeos. “Quiero brillar y ser reconocido por lo que hago arriba del escenario”, remarca. Source link

Patricio Quiñones | “No la recuerdo con rencor”: Patricio Quiñones habla de su ex Milett Figueroa, de los retos de ser bailarín y de girar con estrellas globales | LUCES Leer más »

Ricardo Bedoya: “No es verdad que se pueda hacer cine sin apoyo del Estado” | ELDOMINICAL

Es un lugar común empezar a hablar de un libro por su título. Pero esta vez, para entrevistar a uno de nuestros más agudos críticos sobre “De memorias y derivas: Sobre el cine peruano de ayer y de hoy”, el tópico se justifica. Porque hablamos de historiar los momentos estelares de nuestro cine y su posterior deriva, ese viaje azaroso que a menudo nos lleva a costas inciertas. En su más reciente volumen, Ricardo Bedoya nos recuerda que el pasado del cine peruano no empezó en los años de Velasco y la ley 19327, ni mucho menos, con “¡Asu mare!”, como creen muchos ‘influencers’. Nos habla de fracasos, pero también de renacimientos. Una tenaz intermitencia. MIRA: El manuscrito de una amistad En su historia el cine registra, advierte Bedoya, tres muertes claras. Una en el año 30, otra a fines de los cuarentas, y la última, en la Navidad de 1992. A saber: cuando el sistema propagandístico del presidente Leguía se vino abajo por el golpe de Estado y la crisis de 1929; con el estallido de la Segunda Guerra Mundia y la consiguiente escasez de película virgen que dio el golpe final a la frágil productora Amauta Films; y la reforma liberal del ministro fujimorista Carlos Boloña, que terminó con un régimen legal de veinte años que permitió la realización de más de sesenta largometrajes y 1.200 cortos. Una ley proteccionista, que suponía la exhibición obligatoria, y que resultaba incompatible con cualquier proyecto de libre mercado. “Fue terrible. El cineasta Nelson García calculó que fueron 300 las empresas cinematográficas locales cerradas en 1992. Todos los cortos desaparecieron de un día al otro. Ya ningún cine los pasaba. Dos años después, Fujimori da una ley, que purga cualquier posibilidad de subsidio. Promovió el cine no a través de subsidios ni exhibición obligatoria, sino a través de premios a la calidad. Ese es el concepto que rige hasta ahora”, señala el crítico. Portada del libro «De memorias y derivas: Sobre el cine peruano de ayer y de hoy». —Estas tres muertes generaron una distorsión en la memoria, una especie de “adanismo”, que hizo que desde los años 40, cualquier estreno se anunciara como “la primera película nacional”. ¿Por qué existe está idea de fundar el cine peruano con cada estreno? Porque nunca hubo la posibilidad de crear algo continuo. Todas esas intermitencias impiden la ligazón con el pasado y la memoria. Los cineastas de los años 70, con Federico García, Lombardi, Nora de Izcue, Tamayo, Huayhuaca o Chicho Durand por ejemplo, miraban hacia atrás y no encontraban nada. —No había una tradición previa, digamos… Ni siquiera había la posibilidad de saber qué cosa enganchaba con el público recordando éxitos previos. Las películas de Amauta Films no se podían ver, están perdidas para siempre. Nunca se construyó una filiación por culpa de esa negligencia oficial respecto no solo a lo audiovisual, sino a todo lo cultural. Así, todo lo que va apareciendo se presentan como lo primero, porque viene de etapas en que todo había desaparecido, nada se había conservado. Es por eso que muchas de las películas que en los años 70 y 80 tuvieron gran éxito popular, para los cineastas que empezaron en el 2000 no significan nada. O no las vieron o las vieron en copias infames. ¿Qué significa para un cineasta joven, o para un cineasta de regiones, una historia de películas peruanas que ni siquiera se estrenaban en sus ciudades porque no había cines? —¿Se puede entender la historia del cine peruano sin su contexto político? No se puede. Es un asunto complicado, porque si bien ha habido varias muertes, las resurrecciones siempre han estado ligadas a lo político. Uno no puede entender el cine de los años veinte sin la presencia de Leguía, quien lo construyó para su propia imagen. Y en 1940, cuando Amauta Films cierra, Prado da una norma que promueve los noticiarios nacionales, que se pueden ver en los archivos de la Biblioteca Nacional. El gobierno de Velasco buscó crear una industria basada en la sustitución de importaciones, algo absurdo si tienes en cuenta la pequeñez del mercado local. Y luego, el año 92, Fujimori da una ley que incumplió sistemáticamente. Luego aparece otra deriva, que no sé si generará una muerte, pero sin duda sí generará una transformación: el decreto de urgencia que dio el gobierno de Vizcarra y que este Congreso se bajó a la fuerza, transformándolo en otra cosa. —¿La deriva, que forma parte del hilo del relato histórico, también se ha convertido en metáfora en las historias que cuenta? Hablamos de deriva como relato histórico y como tendencia del cine internacional de autor. Pensemos en la deriva de los chicos de “Paraíso” de Héctor Gálvez, o del protagonista de “Días de Santiago”, de Josué Méndez o la deriva del muchacho de “Ciudad de M” de Felipe Degregori, o del soldado protagonista que corre al final de “La Boca del Lobo” de Lombardi. La deriva nos habla de la incertidumbre de los jóvenes, incluso de la sensación de que el mismo espectáculo del cine está en crisis, y que el cine que ellos hacen no podrá ser exhibido como antes. Por supuesto, está la deriva de no conseguir trabajo, de no conseguir casa, de no conseguir nada. Ricardo Bedoya repasa el pasado y presente del cine peruano. / LUIS CHOY —¿En tiempos en que la industria atraviesa una crisis general, cómo entra el cine peruano al segundo cuarto del siglo? Es bien complicado. Por un lado, hay un deseo de gente por dedicarse al cine. ¡Cada año se hacen centenares de cortos en el Perú! Pero el panorama es difícil. Las salas públicas están reservadas para Hollywood, que en determinadas épocas del año se abren a ciertas películas locales en determinadas salas y determinados horarios. Luego están los cines alternativos, que en el Perú son muy frágiles y que no garantizan ningún tipo de rentabilidad ni visibilidad. Por otro lado, la posibilidad de producir para las plataformas es cada

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Mariano Sigman analiza las implicancias de la Inteligencia Artificial: “No debemos perder el amor por el pensamiento humano” | ENTREVISTA | ELDOMINICAL

Desde siempre sintió curiosidad por la experimentación y por cosas que lo hicieran pensar. Hoy le interesa tanto la neurociencia como la música, la pintura y el arte, además del ajedrez. Mariano Sigman ha escrito un puñado de libros que buscan explicar nuestro tiempo, marcado por algoritmos, códigos y modelos de inteligencia artificial generativa, desde eso que él llama “el contorno de lo humano”. “Hay neurocientíficos que tienen un interés mucho más biológico en el cerebro, sus neuronas, su sinapsis, a mí me interesa más la emoción, entender la tristeza, la memoria, los recuerdos, la motivación, esa pulsión que nos hace hacer cada cosa”, dice, sentado en uno de los ambientes del hotel Westin, donde acaba de dar una charla sobre IA, en un evento organizado por Credicorp. MIRA: El manuscrito de una amistad – Resulta sugerente que un neurocientífico hable de inteligencia artificial, ¿cómo analiza este fenómeno que tiene fascinado al ser humano del siglo XXI? Hay fascinación, también hay miedo, hay todo lo que pasa cuando de repente llega algo nuevo sobre la mesa. Me cuentan que mi bisabuela ya era grande cuando vio al Apolo llegar a la Luna, entonces dijo: “Hasta acá llego, esto no puedo asimilarlo”, porque la volvía loca la idea de que una persona estuviera caminando en la Luna. De alguna manera con la inteligencia artificial pasa eso. Al principio es la sorpresa, la incredulidad, ¿cómo puede ser que una máquina tenga sentido el humor, que escriba más o menos bien, que haga música?, todo eso es sorprendente y frente a eso afloran todas las emociones humanas. Aparece el rechazo, el miedo genuino, pero también la adoración, un ejemplo de eso sería el típico artículo malísimo que dice: “La inteligencia artificial revela cuáles son las 10 mejores películas de la historia”, como si la IA fuera un dios que resuelve todo, cuando en realidad esa pregunta no tiene solución. No hay las 10 mejores películas de la historia. Hay las tuyas, las mías, las suyas, entonces la inteligencia artificial también ocupa ese lugar ilusorio que a veces buscamos de alguien que nos dé calma y certezas, entre tanta duda. – En “Artificial” pide entender el contorno humano, ¿qué significa esta idea? Eso tiene muchas acepciones. La primera es que las primeras personas que estudiaron la inteligencia artificial científicamente eran en su mayoría psicólogos o neurobiólogos que, justamente, para entender el pensamiento humano se preguntaban: “¿Es que acaso podemos emularlo?”. En su origen era una pregunta muy filosófica y poco práctica, pero cuando iban encontrando soluciones, se preguntaban: “¿Acaso puedo armar un programa que sea capaz de hacer eso?”… Ahora, por supuesto, han explotado tantas cosas prácticas que la inteligencia artificial no es un terreno de la ciencia ficción o de ciertos poetas del pensamiento, sino de ingenieros, de economistas, de gente del mundo corporativo, y aparece otra pregunta que es: ¿Cómo va a cambiar la IA nuestra propia inteligencia? ¿La va a atrofiar, la va a modificar? Ahí es cuando te das cuenta de que el pensamiento humano es mucho más volátil de lo que uno cree. (Foto: Eduardo Cavero/ GEC) / Eduardo Cavero Sibille – Entre esas adaptaciones que menciona, ¿cuánto está cambiando nuestra mente en más de una década de redes sociales? Cambia mucho y conviene recordar que no es la primera vez que pasa. Hace más de 2000 años, Sócrates se quejaba contra la escritura porque decía que era de perezosos que no podían recordar su propio pensamiento y tenían que ponerlo en un sustrato externo. Hoy eso pasa frecuentemente. Mucha gente dice: “es una película espectacular, pero no me acuerdo, la tengo que buscar”… Es decir, uno tiene un repertorio de ideas, pero las perdemos poco a poco cuando las depositamos en sitios. Originalmente era un papel escrito, luego fue Google y ahora uno no se acuerda nada. Y eso pasa, por ejemplo, con la capacidad de desplazarnos, una capacidad fundamental del ser humano y de todos los mamíferos y nos la hemos cargado. Piensa que antes los seres humanos cruzaban el Atlántico viendo las estrellas, triangulando con sextantes primitivísimos, y ahora no sabes ir de San Isidro al Rímac, que son los dos barrios que conozco en Lima, si no tienes un navegador. Hay estudios que muestran que la capacidad de sostener la atención está bajando peligrosísimamente y la atención es un recurso elemental del pensamiento humano porque es la capacidad de decidir a dónde quieres dirigir tu pensamiento. – Hoy nuestra capacidad de atención a las justas llega a 47 segundos… Es difícil saberlo, porque depende de cómo la mides, pero lo que es bastante claro es que disminuye y no por un pequeño margen. Hay estudios que muestran que también ya pasa eso con las inteligencias generativas. La gente que resuelve problemas utilizándolas pierde la facultad de resolver problemas por sí misma… El mundo del ajedrez es un lugar interesante para mirar. Hace mucho tiempo que las inteligencias artificiales juegan mejor que cualquier ajedrecista, pero eso no ha destruido el juego, al revés, lo ha mejorado. En el ajedrez hay una cosa como de amor por el pensamiento humano que no debemos perder. Algunos ajedrecistas juegan a un ritmo clásico y a lo mejor están 30 minutos pensando una jugada. ¿Hoy en qué otra parte conoces a una persona que se pasa 30 minutos tratando de encontrar una verdad sobre algo? La gente, en general, quiere resolver todo en 30 segundos… Para mí algo terrible en Perú es que tiene a uno de los ajedrecistas más legendarios de los últimos 50 años, se llama Julio Granda, y poquísimamente aquí gente lo conoce. Tienen a un héroe del pensamiento, a quien tendrían que reivindicar. – En ese sentido, cuánto puede ayudar también volver a la lectura. Lo que tiene la lectura es que requiere cierto esfuerzo y algo que hoy está muy en riesgo que es sostener ese esfuerzo durante un tiempo, lo que hablábamos del ajedrez. Es decir, la capacidad de persistir… Hay mucha gente

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