Cuando pensamos en un desayuno saludable o en un snack nutritivo, el yogurt suele ser una de las primeras opciones que nos vienen a la mente. Su cremosidad, su sabor suave y su versatilidad lo convierten en un alimento ideal para combinar con frutas, cereales o frutos secos. Pero más allá de su delicioso gusto, el yogurt es una excelente fuente de calcio y proteínas, además de ser una opción más fácil de digerir para algunas personas con intolerancia a la lactosa, según MedlinePlus. Por su parte, Organización Mundial de la Salud (OMS), destaca que el consumo de productos fermentados como el yogurt puede aportar microorganismos beneficiosos para el equilibrio de la microbiota intestinal, favoreciendo la digestión y fortaleciendo el sistema inmunológico. Sin embargo, al llegar al supermercado nos encontramos con una interminable variedad de opciones: yogurt regular, light, griego, sin azúcar, con sabores, con frutas, con cereales añadido, entre otros. Sin duda, esto puede hacer que la decisión sea abrumadora y nos lleve a preguntarnos: ¿cuál es la mejor opción para nuestra salud? “Cada tipo de yogur tiene sus propias características nutricionales y beneficios. El yogurt natural se obtiene al fermentar la leche con microorganismos específicos, lo que le da su textura semiespesa y su característico sabor neutro. El yogurt griego, en cambio, pasa por un proceso adicional de filtrado que elimina parte del suero, resultando en un producto más espeso y un sabor más ácido. Por otro lado, el yogurt light está diseñado para quienes buscan reducir su consumo calórico, ya que se le eliminan grasas o azúcares, aunque en algunos casos se les añaden edulcorantes artificiales”, explicó Karen Velásquez Pérez, coordinadora de nutrición de la Clínica Ricardo Palma a Bienestar. ¿Cuáles son las diferencias nutricionales entre el yogurt regular, light y griego? De acuerdo con Giulianna Saldarriaga, nutricionista de Clínica Internacional, las principales diferencias nutricionales entre el yogurt normal, light y griego radican en su contenido de macronutrientes. Por un lado, el yogurt regular aporta entre 8 y 10 gramos de proteína por cada 100 gramos, con un contenido de grasa que varía entre 3 y 5 gramos, dependiendo de si es entero o descremado. Su aporte de carbohidratos oscila entre 4 y 6 gramos, principalmente provenientes de azúcares naturales. El yogur regular equilibra proteínas, grasas y carbohidratos; el light reduce grasas y puede tener edulcorantes; el griego es más proteico, pero con menos calcio. Por su parte, el yogurt light mantiene un contenido proteico similar al regular, pero su cantidad de grasa es reducida casi a la mitad. En cambio, el yogurt griego, por su proceso de filtración, es el que más proteínas aporta. Su contenido de grasa varía según si es bajo en grasa o completo, y generalmente tiene menos carbohidratos que la versión normal. En cuanto a micronutrientes, Julia Zumpano, nutricionista de Cleveland Clinic, señaló que el yogurt, en general, es una excelente fuente de calcio, aunque el yogurt griego puede contener menos debido a la eliminación de suero. Además, el yogur puede proporcionar vitaminas del complejo B, especialmente la B12, importante para el metabolismo y la salud nerviosa. No obstante, la diferencia en el contenido de estos nutrientes dependerá del proceso de fabricación y, en algunos casos, si el yogur está fortificado. “Las vitaminas liposolubles (como las vitaminas A, D, E y K) requieren grasa para su adecuada absorción. Por ello, en el caso del yogurt light es posible que la absorción de estas vitaminas se vea afectada, especialmente si la dieta carece de otras fuentes de grasas saludables”. En cuanto al azúcar, el yogurt griego suele contener menos lactosa que el yogur normal debido a su proceso de elaboración, mientras que, la versión light a menudo contiene menos azúcar debido a su reducción de grasa, pero puede tener azúcares añadidos para mejorar el sabor. Dicho esto, la doctora Melissa Montesinos, sub gerente de Salud y Bienestar de Pacífico Salud destacó que, para personas con diabetes o resistencia a la insulina, es recomendable elegir un yogurt natural o griego sin azúcares añadidos, ya que tiene un impacto menor en los niveles de glucosa en sangre. ¿Cuál es el impacto de estos yogures en la salud intestinal y la microbiota? Los tres tipos de yogurt- regular, griego y light- pueden contener probióticos, los cuales son bacterias beneficiosas para la salud intestina, aunque la cantidad depende de las cepas utilizadas durante el proceso de fermentación. No obstante, Velázquez y Saldarriaga coincidieron en que el yogur griego posee una mayor cantidad de cultivos vivos y en algunos casos puede ser enriquecido con cepas adicionales para potenciar sus beneficios digestivos, previniendo así problemas como diarrea, estreñimiento y sobrecrecimiento bacteriano. Los yogures con probióticos favorecen la digestión, y el yogur griego destaca por su mayor aporte proteico, ayudando a la saciedad y recuperación muscular después del ejercicio. / bymuratdeniz “El yogurt griego, al ser más concentrado y contener menos lactosa, suele ser más fácil de digerir para las personas con intolerancia a la lactosa, aunque esto puede variar de una persona a otra. El yogurt regular, en cambio, tiene un mayor contenido de lactosa, lo que podría causar incomodidad en quienes tienen sensibilidad digestiva a este azúcar. Por otro lado, el yogurt light, al tener menos grasa, puede sentirse más ligero, lo que podría ser ideal para quienes buscan evitar la sensación de pesadez después de las comidas” agregó la nutricionista de la Cleveland Clinic. Sin embargo, la decana de la carrera de nutrición y dietética de la Universidad Científica del Sur, Marilyn Montejo, aseguró que el yogurt en general es más fácil de digerir para quienes tienen intolerancia a la lactosa en comparación a otros lácteos. Esto se debe a las bacterias que producen lactasa, la enzima que descompone la lactosa, y al proceso de fermentación, que reduce su contenido. Además, quienes dejan de consumir lácteos por mucho tiempo pueden sentir molestias al reintroducirlos, por lo que para evitar esto, se recomienda empezar con pequeñas cantidades de yogurt, ya que su baja lactosa y la presencia