Sol y Luna, los dos cachorros de jaguar rescatados del tráfico de fauna silvestre en Perú | TECNOLOGIA
Luna le muerde la oreja derecha a Sol, quiere jugar. Este, aún intimidado por la presencia de extraños, solo se aleja e ingresa a su jaula. Los dos cachorros de jaguar, de apenas dos meses y medio, están aprendiendo a reconocer a sus cuidadores, quienes han denominado “Sol” al macho y “Luna” a la hembra porque afirman que “sus personalidades son opuestas y complementarias a la vez”. Ambos animales fueron rescatados el 28 de febrero mientras eran trasladados por la carretera Federico Basadre, en la región Ucayali, en la Amazonía centro-este del Perú, en pésimas condiciones sanitarias. Lee más|Imágenes de cámaras trampa y sonidos revelan los secretos mejor guardado de cinco pequeños gatos silvestres de Latinoamérica Los jaguares (Panthera onca) son felinos carnívoros de la Amazonía que están casi amenazados, según la lista roja de especies amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Sol y Luna fueron encontrados en cajas de madera con signos de maltrato y desnutrición por la Policía y el personal de la Gerencia Forestal y de Fauna Silvestre del Gobierno Regional de Ucayali. “Sus captores los ocultaron en cajas de frutas para evitar que sean descubiertos. Aún no sabemos cuál era su destino final, pero los involucrados fueron denunciados por el delito de tráfico de fauna silvestre”, detalló el gerente Forestal y de Fauna Silvestre del Gobierno Regional de Ucayali, Franz Tang Jara. Los cachorros se encuentran en el cuarentenario regional, donde están siendo alimentados, se les curaron las heridas y ya empiezan a interactuar entre ellos. Al cierre de esta nota, el macho alcanzaba los 9 kilos y la hembra, los 10 kilos. Tang Jara especificó que al haberlos alejado desde muy pequeños de su madre no aprendieron a cazar y no saben sobrevivir solos en su ambiente natural, por lo que es imposible que puedan regresar a la selva. “Los cachorros no podrán volver a la naturaleza porque morirían, ahora vivirán en cautiverio siempre. El tráfico de fauna silvestre afecta el ciclo biológico de estos animales al arrancarlos de su hábitat natural”, anotó el gerente. Además de los dos cachorros de jaguar, el Gobierno Regional de Ucayali rescató el 14 de marzo a un yaguarundí (Herpailurus yagouaroundi) adulto, hallado en un almacén del puerto de Pucallpa. El felino también fue llevado al cuarentenario y tras una evaluación médica fue liberado a los cuatro días a la altura del kilómetro 30 de la carretera Federico Basadre. La cachorra Luna tiene 10 kilos. Es más grande que el macho, como es usual en su especie a esta edad. Foto: Gobierno Regional de Ucayali La cachorra Luna tiene 10 kilos. Es más grande que el macho, como es usual en su especie a esta edad. Foto: Gobierno Regional de Ucayali Además, solo en la región Ucayali se han registrado en 2024 el decomiso de 450 animales vivos, principalmente aves y mamíferos; 181 kilos de carnes silvestres y huevos de reptiles frescos y salados, y 560 partes de animales disecados en caparazones, artesanías y otros objetos. Lee más|De la extinción a la vida: nacimientos de pichones en Argentina, Venezuela y Brasil dan esperanza a la conservación de aves | Reportaje fotográfico En lo que va del año ya han registrado el rescate de 34 animales vivos, siendo Sol y Luna ahora parte de las estadísticas. Debido a que fueron arrancados desde muy temprana edad de su madre, Sol y Luna vivirán siempre en cautiverio, explican los expertos. Foto: Gobierno Regional de Ucayali Tráfico de felinos El jaguar es el tercer felino más traficado en el mundo después del tigre (Panthera tigris), que se encuentra únicamente en el continente asiático, y el león (Panthera leo), en África. En Perú este delito es sancionado con tres a cinco años de cárcel si se adquiere, vende, transporta, almacena o exporta algún espécimen silvestre para mascota o como carne de monte y de sus partes: cráneos, dientes, pieles, cueros. Sin embargo, de identificarse al traficante como parte de una organización criminal las penas alcanzan entre 11 y 20 años. Pese a que las sanciones son altas, esto no ha detenido el tráfico en los últimos años. Según un estudio de 2021 de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (Cites), Perú es el país que más envió partes de jaguar, con el 24 % de las estadísticas, seguido por Bolivia (14.1 %). Además, considera a Estados Unidos como el destino más frecuente de este tráfico, con el 76.3%, seguido por Alemania (5.3 %) y China (4 %). Sol, el cachorro macho, es más reservado y cauto al interactuar con sus criadores. Foto: Gobierno Regional de Ucayali. Sol, el cachorro macho, es más reservado y cauto al interactuar con sus criadores. Foto: Gobierno Regional de Ucayali. Sin embargo, existe un gran subrreporte de estas cifras. “Apenas se logra reportar el 10 % o 15 % de los casos de tráfico de especies de jaguar en el país. Esto se debe a que nuestra Amazonía es grande y la comunicación es muy difícil. Además, de que las personas no saben cómo ni dónde reportar un caso de tráfico”, explicó a Mongabay Latam la analista regional para el Combate al tráfico de felinos silvestres de Panthera, Pamela Pastor. La experta explica que las causas del tráfico del jaguar han cambiado en las últimas décadas. Por ejemplo, entre las décadas de 1940 y 1970, la caza se realizaba principalmente para la comercialización de su piel, pero desde 1975 esto cambió y en los últimos años la muerte de los jaguares está relacionada a una mala percepción de estos animales. “En las comunidades rurales existe la creencia de que el jaguar es peligroso, que se come a las gallinas, las vacas y puede atacar al hombre, esa es una de las principales razones de su caza”, señaló Pastor. “Pero, además, existe una demanda de la medicina tradicional de usar sus partes. Uno de los casos aún no estudiados con las ceremonias de ayahuasca y