Así están conquistando el mundo los coches chinos baratos | Negocios
Donald Trump quiere evitar que los fabricantes de coches chinos lleguen a Estados Unidos (el pasado miércoles anunció un arancel del 25% a todos los coches importados), pero eso no impedirá que conquisten el resto del mundo. De hecho, ya lo están haciendo. Desde Bangkok hasta Johanesburgo y São Paulo, las calles están cada vez más llenas de coches compactos, crossovers y SUV baratos fabricados por empresas como Great Wall Motor, BYD, Chery y SAIC. Mientras la Administración de Trump protege a los tres grandes fabricantes de Estados Unidos (General Motors, Ford y Stellantis) de los rivales chinos con las nuevas barreras comerciales, y Canadá y la Unión Europea aplican también aranceles a los vehículos eléctricos fabricados en el país asiático, los compradores de los mercados emergentes han recibido con los brazos abiertos los automóviles y camiones chinos, lo que supone una nueva amenaza para los fabricantes mundiales, ávidos de crecimiento. Oscar Mabuela, diseñador web de 29 años residente en Sudáfrica, es el tipo de cliente que los ejecutivos del sector automovilístico en ciudades lejanas como Detroit, Tokio y Wolfsburgo han codiciado durante mucho tiempo. Al buscar un coche nuevo este año consideró un Volkswagen Polo Hatchback, uno de los vehículos más vendidos del país, pero se echó atrás por miedo a ser víctima de un secuestro o robo. En su lugar, compró un SUV Haval Jolion Super Luxury de gasolina de un modelo reciente de Great Wall por 350.000 rands sudafricanos (19.300 dólares). Un Jolion nuevo de 1.5 litros parte de 25.000 dólares, inferior a los 27.500 de un VW Polo 1.0 equivalente. “Puedo tener toda la tecnología que son extras en marcas conocidas”, explica Mabuela. No es el único que ha tomado esta decisión. Compradores como él han ayudado a los fabricantes de automóviles chinos a ganar cuota de mercado a una velocidad asombrosa. En Sudáfrica, los vehículos fabricados en el país asiático representan casi el 10% de las ventas, aproximadamente cinco veces el volumen vendido en 2019. En Turquía, las marcas chinas alcanzaron una cuota del 8% en el primer semestre de 2024, frente a casi ninguna en 2022. En Chile han representado casi un tercio de las ventas de automóviles durante varios años consecutivos. China envía más vehículos al extranjero que cualquier otro país y sus exportaciones de turismos aumentaron casi un 20%, pasando de menos de un millón en 2020 a 4,9 millones en 2024, según la Asociación China de Fabricantes de Automóviles. “Las firmas de automóviles chinas se han expandido a numerosos mercados globales con vehículos de alta calidad y precios competitivos”, afirma Abby Chun Tu, analista de investigación automotriz de S&P Global Mobility, con sede en Shanghái. “Es la misma estrategia que funcionó para las marcas surcoreanas y japonesas, pero además cuentan con la ventaja de un software avanzado y numerosas funciones, incluso en sus modelos de consumo masivo”. En clave eléctrica Los líderes de Estados Unidos y Europa llevan mucho tiempo preocupados por la posibilidad de que China se convierta en un vendedor dominante de vehículos eléctricos. BYD ha alimentado esos temores al presentar una línea de vehículos eléctricos que, según asegura la empresa china, pueden cargarse casi tan rápido como repostar un automóvil normal, con una autonomía de 400 kilómetros con solo una carga de cinco minutos. Este anuncio llevó las acciones de la compañía la semana pasada a alcanzar un máximo histórico en la Bolsa de Hong Kong. Mientras tanto, su competidor Xiaomi Corp aumentó su objetivo anual de entregas de vehículos eléctricos después de registrar su mayor crecimiento de ingresos desde 2021. Sin embargo, los datos de la Asociación China de Fabricantes de Automóviles muestran que los vehículos a gasolina siguen representando casi el 80% de las exportaciones totales el año pasado. Muchos mercados en desarrollo carecen de estaciones de carga o de una red eléctrica lo suficientemente fiable como para abastecer modelos totalmente eléctricos. Allí, los fabricantes de automóviles chinos han encontrado un mercado favorable para los coches de gasolina que ya no pueden vender en grandes volúmenes en su país. En este contexto se espera que la cuota de mercado global de los fabricantes de automóviles chinos fuera de su país de origen aumente al 13% en 2030, desde el 3% actual, según AlixPartners. Incluyendo a China, esa cuota global sube al 33%, y se prevé que en África y Oriente Próximo alcanzará el 39% para esa fecha. Planta de montaje de coches Chery en Shijiazhuang (China), el 25 de febrero.VCG / GETTY IMAGES En una conferencia celebrada en febrero por la firma de inversión Wolfe Research, los directores ejecutivos de Ford Motor y General Motors reconocieron la presión competitiva que están ejerciendo los fabricantes chinos en los mercados en desarrollo. “Nuestras operaciones en el extranjero están muy bien posicionadas, pero los chinos están llegando ahora a esos mercados, globalizando la cadena de suministro”, dijo a los inversores Jim Farley, consejero delegado de Ford. “En mercados emergentes como la India y especialmente en Sudamérica los chinos llevan la delantera”, reconoció, refiriéndose específicamente a los vehículos eléctricos fabricados en el país asiático. De hecho, Ford ha parado la producción de vehículos en Brasil, donde su antigua fábrica ha sido adquirida por la china BYD. Sin embargo, Ford mantiene su negocio en Sudáfrica y Tailandia, con fábricas que producen cientos de miles de camionetas Ranger al año. “Tenemos que pensar en cómo garantizar el futuro”, dijo Farley. GM también considera los coches asiáticos como una seria amenaza, aunque la consejera delegada, Mary Barra, está eligiendo sus batallas. La empresa está aprovechando el furor por los modelos asiáticos para exportar modelos fabricados por su propia empresa conjunta en China a mercados emergentes como Brasil. Barra ha reconocido que trabajar con los fabricantes de automóviles chinos en algunos productos permite a GM competir mejor en mercados “donde los chinos tienen gran presencia”. Por su parte, Stellantis, propietaria de las marcas Chrysler, Ram y Fiat, también está cooperando con un socio chino en Europa y planea introducir sus modelos en Oriente
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