Cómo las abejas se convirtieron en una inesperada herramienta para proteger a los elefantes | TECNOLOGIA
Los agricultores están convirtiendo a las abejas en ayudantes inesperadas para mantener a los elefantes alejados de sus cultivos. MIRA: Crece la minería ilegal en Perú: 50 nuevas dragas ponen en riesgo al río Nanay y comunidades indígenas En todo el mundo, la extensión de tierras destinadas a la siembra se superpone cada vez más con los hábitats de los elefantes, lo que a menudo deriva en interacciones peligrosas, a medida que los elefantes deambulan por los cultivos. Pero en Kenia, después de décadas de investigación, los expertos han encontrado una solución simple pero ingeniosa para disuadir a los elefantes: una serie de cercas hechas de colmenas. Inspirados en el conocimiento local de larga data sobre el disgusto de los elefantes hacia las colmenas, estas barreras hechas de zumbidos ofrecen una forma suave pero efectiva de reducir los roces, a veces violentos, entre los agricultores y los elefantes. Y ahora se están extendiendo por todo el mundo, desde Mozambique hasta Tailandia. Entonces, ¿qué tienen las abejas que tanto odian los elefantes? La convivencia con los elefantes El conflicto entre los seres humanos y los elefantes es un problema creciente en varias partes. En Kenia, donde la población y la demanda de recursos están en aumento, las áreas habitadas se superponen cada vez más con las zonas donde se desplazan los elefantes. A eso hay que sumarle la recuperación de poblaciones de elefantes, que aumentan la probabilidad de conflicto entre los seres humanos y estos grandes animales. “La expansión de las tierras agrícolas está obligando a los elefantes a entrar, en busca de alimentos y agua, en áreas donde viven personas”, dice Greta Francesca Iori, asesora afincada en Etiopía sobre la conservación de elefantes. «Dondequiera que haya elefantes, hay casos e información de conflicto entre seres humanos y elefantes», añade Iori, especialista en conflictos entre poblaciones y elefantes para varios gobiernos y organizaciones sin fines de lucro. Los elefantes se acercan a las zonas pobladas por humanos en busca de agua y alimentos. Graeme Shannon, un ecologista de la vida silvestre de la Universidad de Bangor en Gales, Reino Unido, que ha estudiado elefantes africanos durante dos décadas, dice que las personas que son empujadas a vivir en estas áreas a menudo son de orígenes pobres. «Así que la agricultura es crucial para ellos y sus familias», dice Shannon. Pero el agua y los grandes cultivos altamente nutritivos pueden ser muy atractivos para los elefantes, lo que lleva a que se acerquen a zonas pobladas por humanos. La gente del lugar le dedica mucho tiempo al cuidado de su tierra y luego vienen los elefantes «cuando has plantado los cultivos y están casi maduros», expone Emmanuel Mwamba, un agricultor de Mwakoma, en Kenia, un pueblo en la primera línea del conflicto entre las poblaciones locales y los elefantes. «Si llegan los elefantes… todo desaparece», dice Mwamba. «Algunos de nosotros dependemos de los cultivos para subsistir. Imagínense si eso se destruyera en una sola noche», agrega. Los agricultores buscan frenar el avance de los elefantes sobre sus tierras con las abejas. Tales encuentros pueden ser fatales para ambas partes. Los agricultores pueden morir intentando evitar que los elefantes hambrientos, de siete toneladas, entren a sus tierras. Mientras que los elefantes pueden terminar muriendo por el ataque de los agricultores que buscan proteger sus cultivos. Para prevenir estos conflictos y disuadir a los elefantes, los científicos y la gente del lugar han pasado décadas probando una gran variedad de soluciones. Desde cercas eléctricas, torres de vigilancia, reflectores solares, ladrillos engrasados con chile y repelentes de elefantes malolientes o incluso simplemente con ruidos para asustar a los animales. Todo con sus pros y contras. Pero el uso de abejas para ahuyentar a los elefantes ha surgido como una herramienta particularmente prometedora y eficiente, que combina una disuasión efectiva con una serie de otros beneficios para los agricultores. Las abejas como solución Todo comenzó a principios del año 2000, cuando el ecologista y presidente de la organización Save the Elephants, Fritz Vollrath, y el fundador de esa organización, Iain Douglas-Hamilton, escucharon una historia folclórica de los pastores kenianos, que contaba cómo los árboles en ciertas áreas no habían sido dañados por los elefantes porque tenían colmenas en ellos. Inspirados en esta historia, Vollrath y Douglas-Hamilton comenzaron a trabajar con Lucy King, directora de coexistencia de la organización, para investigar científicamente si las abejas realmente podían asustar a estos animales gigantes. En 2007, su investigación los había llevado a concluir que los elefantes no solo se mantienen alejados de los árboles que contienen colmenas de abejas silvestres africanas, sino que “emiten sonidos para decirse unos a los otros que se mantengan alejados”, dice King. «Sabemos que las abejas pueden picar y sabemos que ellos nunca lo olvidan», agrega. Las vallas están hechas con colmenas ubicadas cada una a 10 metros de distancia de la otra. King diseñó una herramienta para que los agricultores la usen para proteger sus cultivos de los elefantes hambrientos: una valla hecha de colmenas. Probó la idea por primera vez en 2008, en una comunidad de Laikipia, Kenia, que sufría de incursiones regulares de elefantes. Las vallas que rodean la granja están hechas con colmenas colocadas, cada una, entre dos postes y a 10 metros de la otra. Las abejas africanas, atraídas con elementos naturales como la cera de abejas y el aceite de hierba de limón, colonizan naturalmente las colmenas. «Por cada 0,4 hectáreas de tierras de cultivo, necesitas 24 colmenas», explica King. Sin embargo, solo 12 de estas colmenas son reales. Todas las demás son ficticias. Están hechas con una pieza amarilla de madera y una chapa que genera ilusión, entre los elefantes, de que ahí hay más colmenas de las que realmente existen. Esto reduce el costo y da más espacio a las abejas. «A medida que un elefante se acerca en la oscuridad, pueden oler abejas y miel. También pueden ver varias cajas amarillas. Sin saber cuál es real y cuál es falsa, esa ilusión parece funcionar»,