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El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, planteó el martes la eventual instalación de una base militar extranjera en el archipiélago de Galápagos, cuando Estados Unidos refuerza su ofensiva contra el narcotráfico en la costa del Pacífico.

 

Por iniciativa del mandatario, los ecuatorianos decidirán el 16 de noviembre en un referendo si desean o no permitir que bases militares extranjeras operen en el país, lo que está prohibido en la Constitución desde 2008.

 

Noboa es uno de los principales aliados del gobierno estadounidense de Donald Trump en la región y defiende su campaña militar en aguas internacionales cuyos más recientes ataques en el Pacífico dejaron 14 muertos.

 

Según el mandatario, un punto estratégico en la guerra contra las drogas sería Baltra, una pequeña isla del archipiélago de Galápagos.

 

«Hay que dejar bastante claro la razón de Baltra. Uno, pesca ilegal; dos, narcotráfico; tres, control sobre tráfico de combustibles que se mueve de allá. Y también va a generar no solo seguridad, sino beneficios a la población de Galápagos», señaló el mandatario en una radio de Guayaquil.

 

Galápagos está a 1.000 kilómetros de la costa de Ecuador, un punto estratégico del Pacífico.

 

Las islas, sobre todo, son un laboratorio vivo por su excepcional biodiversidad, con flora y fauna únicas en el mundo como las iguanas rosadas o las tortugas gigantes.

 

Este Patrimonio Natural de la Humanidad de ecosistemas frágiles es cuna de la teoría de la evolución de las especies, y es un ejemplo mundial de conservación.

 

Opositores de Noboa consideran la reinstalación de bases un peligro para la soberanía territorial y la conservación de especies endémicas, lo que el mandatario rechaza.

 

«No es regalar soberanía absolutamente a nadie (…) La última palabra la tiene el gobierno ecuatoriano», afirmó.

 

– «Proteger Galápagos» –

 

La isla Baltra, donde opera uno de los dos aeropuertos galapagueños, fue una base militar estadounidense durante la Segunda Guerra mundial junto al balneario de Salinas, en el continente.

 

Una base militar «no es para afectar Galápagos ni para regalar Galápagos, es para proteger Galápagos», insistió Noboa.

 

El presidente considera la posibilidad de instalar varias bases y no solamente militares.

 

«Se habla de bases extranjeras (…) puede haber una base de control de pesca ilegal, de varios países que estén ahí, puede haber otra base de control de drogas, puede haber otra base de Homeland Security, que los Estados Unidos está interesado (…) y controlar el problema lejos de sus fronteras», dijo el mandatario.

 

El Departamento de Homeland Security o Seguridad Nacional de Estados Unidos en español protege al país de posibles amenazas, y sus funciones abarcan la prevención del terrorismo, el control fronterizo, la gestión migratoria, entre otras.

 

Científicos denunciaron en su momento que la antigua base militar de Baltra espantó a las iguanas terrestres y que con los uniformados llegaron perros y gatos que amenazaron la supervivencia de las especies propias de las islas.

 

Aunque menos probables, Noboa también habló de bases extranjeras en Salinas y Manta.

 

En el puerto ecuatoriano de Manta también operó una base militar estadounidense para control del narcotráfico hasta que finalizó el acuerdo en 2009.

 

El balneario de Salinas, en la provincia de Santa Elena (suroeste), tiene la facilidad de ya contar con la infraestructura para reinstalarla.

 

Desde principios de septiembre el gobierno de Trump realiza ataques contra supuestas narcoembarcaciones en el Caribe y el Pacífico, lo que expertos consideran ilegal.

 

Desde entonces al menos 57 personas han muerto, según un conteo de la AFP basado en información oficial.





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