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Una mujer británica perteneciente a una familia aristocrática y su pareja fueron condenados a más de una década de prisión cada uno por el homicidio de su hija recién nacida mientras eran fugitivos de la ley.

 

La mujer, Constance Marten, de 38 años de edad, fue condenada a 14 años de prisión, y su novio, Mark Gordon, de 51 años, fue condenado a 18 años.

 

El juez Mark Lucraft afirmó que su bebé, Victoria, quien vivió apenas unos días, murió víctima de «negligencia del tipo más grave y serio», por parte de sus padres, que la hicieron dormir en una carpa en pleno invierno.

 

La historia se remonta a enero de 2023, cuando Marten y Gordon, quien había cumplido una pena de cárcel por violación en Estados Unidos, se dio a la fuga para no entregar a Victoria tras haber perdido la custodia de sus otros cuatro hijos.

 

El hallazgo de una placenta en su coche abandonado en una cerca de la autopista de Mánchester (norte de Inglaterra) llevó a la policía a emitir una alerta de búsqueda y el caso llegó a las portadas de la prensa británica porque Marten, además, era heredera de una familia históricamente cercana a la familia real británica.

 

Tras semanas de fuga, la pareja fue detenida el 27 de febrero de 2023 en Brighton (sur de Inglaterra).

 

El cuerpo de la pequeña Victoria, de apenas unos días de vida, fue hallado el 1 de marzo en una bolsa de supermercado abandonada en un cobertizo.

 

La autopsia no pudo determinar las causas de su muerte, pero la fiscalía estimó que murió por hipotermia o porque su madre la había asfixiado accidentalmente al quedarse dormida sobre ella.

 

La pareja defendió la hipótesis del accidente, afirmando que su hija no fue víctima de actos violentos. Según Marten, Victoria murió cuando ella quedó dormida en una carpa con la niña bajo su abrigo.

 

En un juicio el pasado mes de julio, un jurado del tribunal penal de Old Bailey, en Londres, los declarados culpables de homicidio involuntario por unanimidad.

 

Marten nació entre la riqueza y el privilegio y se crió en una mansión de 25 habitaciones en una vasta hacienda en Dorset, en el suroeste de Inglaterra.

 

Su abuela era amiga de la infancia de la difunta reina Isabel II y su padre fue paje de la soberana.

 

Pero Marten se distanció de su familia, según contó al tribunal, porque tenían prejuicios contra Gordon.

 

La vida de Gordon, nacida en el Reino Unido, fue muy distinta a la de Marten: marcada por la pobreza y la violencia.

 

En 1989, a los 14 años, retuvo a una mujer en contra de su voluntad en Florida durante más de cuatro horas y la violó estando armado con «un cuchillo y unas tijeras de podar», dijeron los fiscales al tribunal de Londres.

 

Ese mismo año entró en una propiedad privada y fue acusado de agresión agravada.

 

Fue sentencia a 40 años de prisión pero fue liberada tras cumplir 22 años preso.

 

En 2017, Gordon también fue condenado por agredir a dos agentes de policía en una unidad de maternidad en Gales, en el Reino Unido, donde Marten dio a luz a su primer hijo con una identidad falsa.





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