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Como es usual en el cine latinoamericano, “Zafari” es una coproducción. Venezuela, México, Francia, Brasil, Chile, República Dominicana y Perú aportaron a que esta cinta sea lo que es; aquí por ejemplo recibió el Estímulo Económico del Ministerio de Cultura en 2020. Luego de participar en la competencia latinoamericana de ficción del Festival de Cine de Lima, tendrá su estreno comercial en salas peruanas.

“Zafari” sigue la historia de una familia que quiere vender su departamento para irse del país. Inspirada por el colapso económico y social de Argentina, Venezuela y en general por el panorama latinoamericano, presenta a Ana (Daniela Ramírez) y su esposo Edgar (Francisco Denis), para quienes buscar algo de comer es una misión imposible. A la par, se muda un nuevo huésped al zoológico del barrio: un hipopótamo llamado Zafari que, a diferencia de los habitantes del edificio, sí tiene la comida asegurada. Y con este animal entran en juego dos vecinos, gente en condición precaria, cuya presencia inquieta a los protagonistas.

“Pasamos unos días muy divertidos construyendo una familia y después destruyéndola”, contó a El Comercio Mariana Rondón (Venezuela, 1966). La cineasta elaboró un ambiente hostil, de permanente decadencia, por el cual los personajes viven con un estrés que transmiten al espectador. “A veces me ha tocado hacer películas muy tristes, con mucha angustia, pero el proceso no lo es; el proceso es hermoso y creo que eso fue muy chévere de los ensayos”, agregó la directora, quien escribió el guion junto a la peruana Marité Ugás, también productora de la película.

“Zafari”, que se llevó una mención honrosa en el Festival Internacional de Cine de Santiago (Sanfic), tiene elementos de horror, esto al jugar con situaciones con los que el espectador puede empatizar. Solo que aquí, en lugar de ser perseguidos por un monstruo, los personajes son acosados por la falta de carne para consumo, la escasez de agua, la ausencia de servicio eléctrico. La falta de higiene. Cosas que las personas dan por hecho, pero sin las cuales empiezan a perder su humanidad. De hecho, la cinta plantea un ejercicio mental: ¿Qué cosa puede afectar tanto al ser humano que lo hace acercarse más a la conducta del animal?

“Jugamos con situaciones límite que podrían ser socialmente comprensibles en toda Latinoamérica en el periodo de los 80, la Argentina del 2000, la Venezuela actual, el Brasil de Bolsonaro. Podemos ir aquí mismo a Perú a muchos lugares y saber lo que es la falta de agua. ¿Cómo poner al espectador en ese lugar? Empezamos a hurgar y vimos que podíamos robarle un poco al género. Podíamos hacer un poquito de terror con la realidad dura del ser humano. Empezamos a articularlo así: comedia negra al inicio, un poquito de suspenso para llegar al terror real de abandonar tu lugar, de dejar de ser quien eres. Lo hemos vivido en toda Latinoamérica y lo seguimos viviendo sin parar”, dijo la directora, quien filmó los interiores de la cinta en Perú y también trabajó con actores peruanos, como Claret Quea y Varek La Rosa.

Rondón reconoce que la película presenta una distopía que no está muy lejos. Daniela Ramírez por su parte piensa en el peso que el contexto social pone sobre el ser humano, alterando las dinámicas.

“Esta familia está preocupada por sobrevivir a esa escasez, esa hambre del día a día, si es que van a comer un poco más o no. Entonces no está el escenario para poder quererse, amarse, mirarse. Y cuando ocurre eso, que veo en situaciones como Gaza, en esos términos humanitarios, se pierde la esperanza. Y cuando se pierde la esperanza hay una degradación emocional. La película provoca esas cosas”, sostuvo Ramírez, quien ganó el premio a Mejor interpretación en Sanfic.

DATO

“Zafari” llega a los cines de Lima y regiones el 28 de agosto.



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