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Los uruguayos despiden este miércoles a «Pepe» Mujica, el exguerrillero que llegó a presidente de su país y se convirtió en referente de la izquierda latinoamericana, fallecido la víspera a los 89 años tras luchar contra un cáncer.

 

Exguerrillero y cultor de un estilo de vida austero, acorde a su discurso anticonsumista, José Mujica cumplió con su voluntad al morir en su modesta casa de la periferia de Montevideo acompañado por su esposa y expresidenta uruguaya, Lucía Topolansky.

 

Ella misma había adelantado días antes que Mujica transitaba la etapa terminal de un cáncer de esófago diagnosticado en 2024, que había hecho metástasis.

 

«Te vamos a extrañar mucho Viejo querido», escribió en la red X el presidente uruguayo, Yamandó Orsi, al anunciar su fallecimiento.

 

Orsi, delfín político de Mujica, abrirá junto a sus ministros este miércoles el cortejo fúnebre a las 10H00 locales (13H00 GMT) desde la sede de la Presidencia hacia el Palacio Legislativo, pasando por lugares emblemáticos de su trayectoria política.

 

En el Congreso, los uruguayos podrán darle un saludo final.

 

El gobierno también decretó tres días de duelo oficial.

 

– Sentida despedida –

 

La partida del «presidente más pobre del mundo», como solían definirlo en titulares internacionales, desató una ola de mensajes de líderes latinoamericanos y referentes de la izquierda internacional.

 

Lula, su gran amigo y aliado regional, resaltó «su grandeza humana».

 

«La sabiduría de sus palabras formó un verdadero canto de unidad y fraternidad para América Latina», escribió el mandatario brasileño desde Pekín, donde culmina una visita de Estado.

 

El brasileño, quien tejió una gran cercanía con Mujica a lo largo de los años, le entregó en diciembre la máxima condecoración de su país en una ceremonia en Montevideo junto a Gustavo Petro, el mandatario de Colombia.

 

Lula anunció que tras volver a Brasilia desde Pekín viajará a la capital uruguaya para despedirlo.

 

Por su parte, el presidente chileno Gabriel Boric, quien solía expresarle su admiración y lo visitó en febrero, tampoco escatimó elogios.

 

«Pepe querido, te imagino partiendo preocupado por la ensalada amarga que hay hoy en el mundo. Pero si algo nos dejaste fue la esperanza incombustible de que es posible hacer las cosas mejor», dijo Boric.

 

En un tono más formal, la expresidenta argentina Cristina Kirchner, con la cual Mujica tuvo desencuentros, señaló que «América Latina despide a un gran hombre que dedicó su vida a la militancia y a su Patria».

 

Del otro lado del océano, el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, destacó que el uruguayo creyó en «un mundo mejor».

 

– Vida y presidencia, fuera de guion –

 

En su mandato (2010-2015), el exguerrillero se caracterizó por romper los esquemas de sus predecesores.

 

A su discurso llano, estilo campechano y alejado del protocolo, el izquierdista sumó durante sus años de presidente reformas y decisiones que marcaron al país de 3,4 millones de habitantes.

 

La más novedosa fue el impulso que dio a la legalización de la marihuana con un inédito plan que puso al Estado a manejar desde la producción hasta la comercialización el cannabis.

 

También tomó otras decisiones polémicas como recibir presos de Guantánamo, a pedido de Estados Unidos, y a refugiados sirios.

 

Ese espíritu contra lo establecido lo llevó en su juventud a ser uno de los líderes de la guerrilla urbana Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T) y soportar a manos de la dictadura 13 años de prisión en condiciones infrahumanas.

 

Mujica militó hasta sus últimos días en pro de la izquierda, sin descuidar jamás la defensa a ultranza de la unidad latinoamericana.

 





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