Dos meses del veto a menores australianos

Rusia y Ucrania devuelven a menores con sus familias tras la mediación de Melania Trump

Chavistas y estudiantes opositores marchan en el Día de la Juventud con distintos fines

James Van Der Beek fallece tras lucha contra el cáncer de colon: ¿cuándo empezar con los exámenes de descarte y cuáles son? | SOMOS

Jorge Rodríguez asegura que no habrá elecciones en Venezuela en un «periodo inmediato»

Cabello dice que Guanipa fue detenido por violar condiciones de excarcelación en Venezuela

Comienzan los alegatos en el histórico juicio por adicción a las redes sociales en Los Ángeles

Machado cree que podría haber elecciones en Venezuela en menos de un año

Doble limpieza facial: la técnica coreana para lucir una piel ‘perfecta’ | K Beauty | Skin Care | SOMOS

Elon Musk une sus negocios de cohetes e inteligencia artificial en una sola empresa


Fue en 1974 que el artista peruano Rafael Hastings (1945-2020) dirigió esta serie de cuatro cortometrajes. Recién dos años antes, se había promulgado en nuestro país una ley que promovía la industria cinematográfica y que hizo posible el estreno de estos trabajos. Paradójicamente, la dictadura militar que propició su creación fue también la que los censuró: sin la autorización de su autor, y como condición para que los cortos pudieran llegar a las salas de cine, se mutilaron varios fragmentos debido a la aparición de unos desnudos.

De alguna manera, ese inicio accidentado de las piezas audiovisuales de Hastings predeciría su destino posterior: los cortos –en su versión original y en la cortada– estuvieron perdidos hasta el año 2021, cuando el investigador José-Carlos Mariátegui consiguió ubicar los negativos en la Filmoteca Española de Madrid. Y es ese rescate el que se presenta en la muestra “El incondicionado desocultamiento. Las experimentaciones audiovisuales de Rafael Hastings”, en el Icpna de San Miguel.

La muestra también incluye una proyección en 16 mm de material de archivo de los cortos de Hastings. (Foto: Icpna)

La muestra también incluye una proyección en 16 mm de material de archivo de los cortos de Hastings. (Foto: Icpna)

/ Juan Pablo Murrugarra

MUCHO POR VER

La exposición tiene como centro los cuatro cortos ya mencionados, que han pasado por un trabajo de restauración sonora y visual. Se titulan “La isla de los inmortales”, “Una aproximación al hecho de desaparecer”, “Leyenda de dos jardines” y “Los cuatro polos celestes”. Cada uno dura 7 minutos y unos cuantos segundos, lo que en su totalidad nos da media hora de metraje.

El proyecto de Hastings parte de las investigaciones de Fernando Llosa Porras sobre el sitio arqueológico de Sechín, en Casma. Pero a partir de allí lo que observamos es un particular proceso de experimentación audiovisual en el que el artista mezcla saberes precolombinos con mitos chinos, los paisajes de Paracas con poemas de Octavio Paz, y en general un cruce místico entre Oriente y Occidente con cierta aura trascendental.

Se vuelcan allí también la música de su gran amigo Manongo Mujica, la voz de una joven Susana Baca, la fotografía de Jorge Vignati, para ir dándoles forma y sentido a las inquietudes del Hastings de aquella época: la vida, la muerte, la reproducción. Los animales, el mar, el sol, la piedra. Calaveras, geoglifos, mantos, cerámicas.

El diario de filmación de Rafael Hasting también se exhibe en la exposición, y sus páginas se proyectan en una de sus paredes. (Foto: Icpna)

El diario de filmación de Rafael Hasting también se exhibe en la exposición, y sus páginas se proyectan en una de sus paredes. (Foto: Icpna)

/ Juan Pablo Murrugarra

Vale señalar que los 30 minutos de estos 4 cortometrajes no es lo único que incluye la muestra curada por Mariátegui. Se suman también otros dos cortometrajes: el muy experimental “Ceremony” (1978) y el titulado “We Are Not A Family” (1973), bello registro íntimo, doméstico y cotidiano, al estilo de los trabajos de Jonas Mekas, en los que Hastings graba escenas familiares en su casa de Barranco, junto a su compañera Yvonne von Mollendorff, su hija, sus mascotas y la luz que cae sobre el acantilado.

Imposible no mencionar, además, el diario de filmación que se exhibe en una de las vitrinas de la muestra y cuyas páginas se proyectan en gran formato en una pared de la sala. Notable oportunidad de acercarnos a los métodos y rutinas de un artista que supo transitar entre la pintura, el cine, la coreografía, la poesía y la música con soltura y arrojo. Y que también supo cuándo optar por el silencio, como cuando escribe: “Hoy no filmaré, solo seguiré mi camino”.

SEPA MÁS

“El incondicionado desocultamiento. Las experimentaciones audiovisuales de Rafael Hastings” se presenta en la galería del Icpna de San Miguel (Av. de la Marina 2469) hasta el próximo domingo 26 de abril. El ingreso es libre.



Source link