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Las mociones son herramientas con las que disponen los congresistas para fiscalizar al gobierno de turno. A través de una recolección de firmas, estos pueden citar a un ministro para responder un pliego de preguntas (interpelación), remover a un ministro (censura), o vacar al presidente de la República.

Una práctica que se ha vuelto recurrente en el actual quinquenio es el retiro de firmas en busca de afectar el trámite de las mociones. Un ejemplo claro es el caso de la moción de interpelación, presentada el pasado 13 de marzo, contra el ministro de Trabajo, Daniel Maurate, para que responda por la crisis que afronta EsSalud, una entidad adscrita a su despacho ministerial. Una semana después de la presentación, la moción fue archivada tras notificarse el retiro de firmas.

En total, se retiraron siete de las 24 firmas registradas inicialmente en la moción. Es decir, solo se quedó con 17 cuando el mínimo requerido para una iniciativa de interpelación es 20 firmas. Lo llamativo es que cuatro de los siete congresistas que retiraron sus firmas provienen de Podemos, la bancada a la que también pertenece el autor de la moción, Juan Burgos.

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La misma figura, aunque sin tanto éxito, se repite en la última moción de interpelación vigente contra el presidente del Consejo de Ministros, Gustavo Adrianzén, para que responda 43 preguntas sobre inseguridad ciudadana y política económica. En este caso, tres parlamentarios han retirado sus firmas, aunque esto aún no ha conseguido paralizar el trámite, debido a que la moción fue presentada con más de 30 rúbricas.

—Nombres repetidos—

Los retiros de firmas en mociones provienen de cuatro bancadas en particular: Podemos, Acción Popular, Juntos por el Perú-Voces del Pueblo y el Bloque Magisterial. Entre estos cuatro grupos suman 72 firmas retiradas, lo representa el 68% del total de casos.

El congresista que más veces utilizó esta práctica fue Jorge Coayla, representante izquierdista de JPP-Voces del Pueblo, con seis retiros de firma. Le siguen en la lista dos parlamentarios de Podemos (entre ellos, Kira Alcarraz, quien constantemente figura en actividades con ministros) y tres de Acción Popular.

Se han retirado más de 100 firmas en busca de bloquear mociones de acción de control político contra el gobierno de Dina Boluarte.

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—Cuestión de cálculos—

Para Martin Cabrera, abogado especialista en temas parlamentarios, el aumento en la práctica del retiro de firmas responde a la atomización del Parlamento.

“En la práctica, las bancadas no funcionan como grupos, sino como estaciones donde los legisladores se reúnen. Las negociaciones son más individuales”, explicó Cabrera. Esto coincide con que las bancadas con mayor retiro de firmas están conformadas con legisladores que renunciaron a otros grupos.

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Cabrera también indicó que las negociaciones individuales con congresistas es una práctica que inició con mayor fuerza al final del gobierno de Ollanta Humala y que se replicó en las siguientes gestiones. “Pedro Castillo terminó de implementarla como una práctica explícita y Dina Boluarte la ha consolidado”, apuntó el especialista.



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