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“Hemos firmado un contrato de mutua tristeza mientras que una impenetrable oscuridad nos rodea”, le contaba borracha la previsible suicida Piper Laurie a su alcohólico y chulazo novio Newman en esa película más allá del bien y el mal que se titula El buscavidas. Y cuentan los manípulos corresponsales del estado de las cosas en esa cosa tan infamante, boba y manipuladora llamada televisión que venturosamente ha llegado la primavera, que vamos a acortar las horas de oscuridad. Porque no puedo identificarme con ella a medida que avanza la senectud, tampoco antes, pero qué consuelo intentan ofrecerme en medio del desastroso estado de las cosas. Qué absurdo sentir consuelo y amor por el viento y la lluvia, por el frío y la intemperie, celebrar que la noche es muy larga mientras que veo una película, o leo, o escucho una música amada, o apelo a los buenos recuerdos que me quedan. Y pobrecitos los solitarios que ni siquiera pueden encontrar esos refugios, o el recuerdo de una existencia que algunas veces vislumbró la felicidad.

Pero volvamos a los mensajes del mundo real. Me informan de que un fulano famoso y que ha pasado más de un año en la cárcel ha sido declarado inocente de una violación. Y recuerdo obsesivamente el título de un libro. Se llamaba Manual de inquisidores. ¿Podemos cambiar al femenino, que también está incluido el masculino, que todos están en el mismo negocio? Qué grima ancestral he sentido hacia esa raza intemporal, mediocre, salvaje y punitiva especializada en descubrir herejes y apóstatas.

Y me quedo estupefacto ante una dama inenarrable, aunque promocionada, representante europea de la gestación, crisis, igualdad, preparación y no sé cuántas hostias más, que nos cuenta en un vídeo irrepetible, adornado de música tonta y ella exhibiendo una risita grotesca, que nos preparemos todos los europeos porque es posible que llegue la Tercera Guerra Mundial. O sea, que compremos todos un kit de supervivencia para 72 horas. Dios o el diablo, qué miedo las bestias como Trump y Putin que auguran el fin del universo si no les hacemos caso. Y qué grima también los que dicen representar todo lo contrario, tan farsantes, tan oportunistas, tan mentirosos ellos y ellas.



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