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El telescopio espacial europeo Gaia, que revolucionó el conocimiento de la Vía Láctea, quedó fuera de servicio este jueves, tras una fecunda vida de descubrimientos que alimentarán las investigaciones de los astrónomos durante décadas.

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Lanzado el 19 de diciembre de 2013 por la Agencia Espacial Europea (ESA), Gaia realizó sus observaciones desde una órbita estable a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra, en el punto de Lagrange L2.

Para evitar que, una vez inactivo, amenace a otros instrumentos que trabajan en ese lugar, como los telescopios espaciales James Webb o Euclid, los ingenieros de la Agencia Espacial Europea enviaron este jueves las últimas órdenes a Gaia.

Sus motores recibieron la orden de impulsarlo a una “órbita de retiro” alrededor del Sol, con la garantía de que permanecerá al menos a diez millones de kilómetros de la Tierra durante los próximos cien años.

A lo largo de once años, este ojo galáctico permitió crear un verdadero mapa de la galaxia y permitió comprender mejor su origen, su evolución y su forma actual.

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Gaia permitió elaborar un catálogo de más de 1.800 millones de estrellas, cuyas posiciones, características y movimientos revelan su historia.

Un estudio del año pasado identificó dos grupos de estrellas primitivas, en el corazón de la galaxia, que habrían dado origen a su formación hace más de 12.000 millones de años.

Los astrónomos también descubrieron que luego creció y aumentó absorbiendo otras galaxias, incluida una llamada Gaia-Encelado, hace 10.000 millones de años.

Y que sigue creciendo, desgarrando lentamente hasta el día de hoy la galaxia enana de Sagitario.

Los expertos comprenden ahora mejor cómo se distribuye la materia en la Vía Láctea, que cuenta con al menos 100.000 millones de estrellas.

El telescopio también ha observado el llamado grupo local, poblado por más de cincuenta galaxias y cúmulos estelares.

Gaia ha registrado además las trayectorias de 150.000 asteroides en el Sistema Solar y la presencia de varias docenas de agujeros negros en la Vía Láctea.

“Muy difícil desconectarlos”

El jueves, la misión de Gaia echó el telón con una serie de comandos transmitidos desde el Centro Europeo de Operaciones Espaciales en Darmstadt (ESOC), en Alemania.

Los ingenieros desconectaron uno a uno todos los sistemas de redundancia diseñados originalmente para permitir que el telescopio sobreviviera a los peligros del espacio, como tormentas de radiación o impactos de micrometeoritos.

Las naves espaciales están diseñadas para que no se puedan apagar fácilmente, es muy difícil desconectarlas”, explicó Tiago Nogueira, ingeniero de operaciones de la ESA, a AFP.

El equipo del ESOC apagó los instrumentos de Gaia antes de averiar expresamente su software a bordo, y finalmente desactivó su módulo de comunicación y su computadora central.

La explotación del aluvión de datos transmitidos por la máquina está lejos de terminar.

La misión entregará normalmente en 2026 su cuarto catálogo del cielo, elaborado con los primeros cinco años y medio de la misión.

El catálogo final, con diez años y medio de observaciones, se espera hacia 2030.



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