Los colombianos Gladys y Nelson González vivieron en Estados Unidos desde 1989. Habían escapado de la violencia que sacudía su país en la década de los 80 para hacer una nueva vida en California, donde tuvieron tres hijas. Pero el pasado 21 de febrero, todo acabó para ellos cuando fueron detenidos por las autoridades migratorias estadounidenses y semanas después deportados a su país de origen.
La pareja había acudido a una cita de rutina con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) como parte de su esfuerzo por regularizar su estatus migratorio, pero ambos fueron esposados de manos y tobillos y arrestados.
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Pasaron tres semanas bajo custodia federal primero en el Centro de Detención de Adelanto, en el condado de San Bernardino, luego en una instalación en Arizona y posteriormente a Louisiana, hasta que fueron deportados deportados a Colombia.
En Estados Unidos quedaron sus hijas Gabby, de 23 años; Stephanie, de 27; y Jessica, de 33, todas ciudadanas estadounidenses.
Ellas no supieron nada de sus padres durante dos semanas, hasta que les fue permitida la comunicación.
“Lo único que les dijeron es que habían agotado su estancia. Esto a pesar de que cada año lograban extender su permiso para estar en el país y que son ciudadanos que respetan la ley y jamás se han escondido de las autoridades”, aseguró Stephanie.
“Tuvimos que ir a recoger su vehículo al aparcamiento y no pudimos despedirnos”, dijo Stephanie a CNN.
Nunca pudieron regularizar su situación
Los colombianos Gladys y Nelson González llegaron a Estados en 1989 como indocumentados y en marzo de este año fueron deportados a Colombia.

Gladys y Nelson González con su primera nieta.
“Durante casi cuatro décadas, han construido una vida aquí: criando a tres hijas, aportando a su comunidad y dando la bienvenida recientemente a su primer nieto”, escribió Stephanie en una página de GoFundMe. “Ahora, están siendo tratados como criminales”.
Monica Crooms, una abogada de inmigración que comenzó a trabajar con la pareja en el 2018, le dijo a CNN que los González pasaron muchos años buscando un camino viable hacia la ciudadanía, pagaron sus impuestos y nunca tuvieron problemas con la ley.
Agregó que lo ideal habría sido que la pareja hubiera tenido tiempo para poner sus asuntos en orden y despedirse de sus hijas y su nieto.
Durante su campaña electoral, Donald Trump prometió detener y deportar a los criminales. Pero una vez que asumió el poder el 20 de enero, los agentes del ICE están arrestando y expulsando a prácticamente cualquier persona que haya ingresado de manera irregular a Estados Unidos, sin importar sus antecedentes penales.

Migrantes venezolanos deportados de Estados Unidos y varados en Honduras desembarcan de un avión de Conviasa Airlines a su llegada al Aeropuerto Internacional Simón Bolívar en Maiquetía, Venezuela, el 24 de marzo de 2025. (Foto de Juan BARRETO / AFP)
/ JUAN BARRETO
El ICE dijo en un comunicado que Gladys y Nelson llegaron a Estados Unidos como indocumentados en 1989.
Ingresaron por tierra a través de la garita de San Ysidro, en la frontera entre San Diego y Tijuana (México).
“Cuando mis padres abandonaron Bogotá, la ciudad y el país eran conocidos como la capital mundial del asesinato”, escribió Stephanie. “Huían de la violencia desenfrenada del narcotráfico en la que se veían obligados a vivir”.
La abogada Crooms narró a CNN que la pareja no tenía visado cuando llegó a Estados Unidos, pero se les concedió permiso para solicitar asilo.
En el 2000, el tribunal de inmigración no encontró ninguna razón legal que permitiera a Gladys y Nelson permanecer en Estados Unidos y se les expidió una orden de salida voluntaria, informó el ICE.
Crooms explicó a CNN por qué los González no obedecieron la orden de salir de Estados Unidos. Dijo que el abogado de la pareja en ese momento los engañó diciéndoles que la orden podría ser apelada y posiblemente conducir a una eventual legalización.
La pareja ha gastado miles de dólares en asesoramiento legal a lo largo de los años, y algunos de los que contrataron resultaron no ser abogados de inmigración en absoluto, remarcó Crooms.
La abogada dijo que durante dos décadas, la pareja permaneció bajo una orden de supervisión. CNN explicó que a través del Departamento de Seguridad Nacional, el programa permite a las personas con órdenes de expulsión permanecer en Estados Unidos y registrarse al menos una vez al año mientras se preparan para abandonar el país.
Una nueva vida en Colombia
Gladys y Nelson González en una imagen de la campaña de petición de GoFundMe.Gladys y Nelson González en una imagen de la campaña de petición de GoFundMe.

Gladys y Nelson González en una imagen de la campaña de petición de GoFundMe.
Ahora los González buscan reconstruir su vida desde cero en Colombia. Sus hijas crearon una campaña en GoFundMe con el objetivo de recaudar fondos para cubrir gastos legales y facilitar su adaptación a la nación sudamericana.
“Con gran pesar, compartimos nuestra situación. Nuestros padres, Gladys y Nelson, quienes han considerado EE.UU. su hogar durante 35 años, fueron detenidos injustamente. Han criado a tres hijas, construido una vida aquí y recientemente se convirtieron en abuelos. Ahora enfrentan la difícil tarea de empezar de nuevo en Colombia», dice la iniciativa.
“Después de hablar con cerca de 30 abogados, lo mejor que podemos hacer es preparar una nueva vida para nuestros padres en su país”, aseguró Stephanie en su petición de fondos.
Hasta el momento, han recaudado 74.600 dólares.