miércoles, 11 marzo, 2026
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Los chicles liberan cientos de microplásticos directamente en la boca, según un estudio presentado este martes, aunque los científicos siguen siendo muy prudentes sobre su posible impacto en la salud de los consumidores.

Cada día, los humanos ingieren, inhalan o entran en contacto a través de la piel con micropartículas de plástico (menos de cinco milímetros), que ya han sido detectadas en el aire, el agua, los alimentos, los envases, los tejidos sintéticos o los cosméticos.

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Desde los pulmones y los riñones hasta la sangre y el cerebro, se han encontrado microplásticos en casi todas las partes del cuerpo humano. Aunque los científicos no están seguros de su impacto en la salud, varios ya dieron la voz de alarma.

“No quiero alarmar a la gente”, indicó a AFP Sanjay Mohanty, el principal autor de este estudio presentado durante una reunión de la Sociedad Estadounidense de Química y sometido a revisión por otros expertos, aunque aún no publicado.

No hay pruebas de una relación directa entre los microplásticos y alteraciones de la salud humana, señaló este investigador de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA).

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El objetivo del estudio era más bien poner de relieve una vía poco explorada por la que diminutas fracciones de plástico, a menudo invisibles, entran en nuestro organismo: los chicles.

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Lisa Lowe, estudiante de doctorado de la UCLA, mascó siete trozos de diez marcas distintas de chicle y los investigadores realizaron después un análisis químico de su saliva. Llegaron a la conclusión de que un gramo de chicle liberaba una media de 100 microplásticos, pero que algunos de los chicles liberaban más de 600. El peso medio de un chicle es de 1,5 gramos.

¿Qué ingredientes?

Las personas que mascan unos 180 chicles al año podrían entonces ingerir cerca de 30.000 microplásticos, según estos científicos. Una cantidad insignificante comparada con otras muchas ocasiones en que se pueden ingerir microplásticos, explicó Mohanty.

Por ejemplo, otros investigadores estimaron el año pasado que un litro de agua en una botella de plástico contenía de media 240.000 microplásticos.

El tipo de chicle que más se vende en los supermercados, denominado sintético, contiene polímeros derivados del petróleo para conseguir el efecto masticable, indicaron los investigadores. Sin embargo, el envoltorio no menciona los plásticos, limitándose a decir “goma base”.

“Nadie le dirá cuáles son los ingredientes”, declaró Mohanty.

Los investigadores analizaron cinco marcas de chicle sintético y cinco de chicle natural, que utiliza polímeros de origen vegetal como la savia de los árboles. “Nos sorprendió comprobar que los microplásticos abundaban en ambos casos”, afirmó Lowe a AFP.

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Y los chicles liberan casi todos los microplásticos en los primeros ocho minutos mascándolos, añadió.

David Jones, investigador de la Universidad británica de Portsmouth, que no participó en el estudio, dijo que le sorprendía que los investigadores hubieran encontrado ciertos plásticos que normalmente no están presentes en los chicles, sugiriendo que podrían proceder de otra fuente, como el agua que bebió la estudiante.

Sin embargo, consideró que los resultados globales no eran “nada sorprendentes”.

AFP contactó con Wrigley, el mayor fabricante de chicles del mundo, pero no obtuvo respuesta.



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