domingo, 31 agosto, 2025
domingo, 31 agosto, 2025

El horóscopo del mes de septiembre de 2025, favorable para Virgo y Piscis: así te afectarán los dos eclipses y el equinoccio de otoño

El horóscopo de hoy, domingo 31 de agosto de 2025: predicciones diarias con la Luna en Sagitario, favorable para Sagitario y Aries

Reconciliación de pareja: cómo manejarla sin repetir errores del pasado | HOGAR-FAMILIA

El horóscopo de hoy, sábado 30 de agosto de 2025: predicciones diarias con la Luna en Escorpio, afecta a Leo

Nicaragua tendrá dos jefes de policía además de dos presidentes

La planta que promete desde bajar el azúcar hasta prevenir la anemia | BIENESTAR

Senadores mexicanos se enfrentan a golpes tras un debate sobre EEUU

El horóscopo de hoy, viernes 29 de agosto de 2025: predicciones diarias con la Luna en Escorpio, favorable para Escorpio y Cáncer

El gobierno de El Salvador dice que destruyó el mando de las pandillas

Un ataque masivo ruso deja 21 muertos en Kiev y socava los esfuerzos de paz


Tabita dos Santos Moraes, de 51 años, navega con destreza los riachuelos para llegar hasta la comunidad de la Amazonia brasileña donde su paciente está a punto de dar a luz. La sequía de los meses recientes ha disminuido el caudal de agua, dificultando el trayecto. Tabita, quien asistido más de 180 nacimientos desde que inició su formación a los 15 años, es una de los cientos de parteras que atienden a los pueblos enclavados en la selva.

Cuando hay suficiente agua en los ríos, se tarda unas cuatro horas en ir desde Deus É Pai, la comunidad donde viven Tabita y su paciente, hasta el hospital de Tefe, la ciudad más cercana. Pero dos años de sequía récord han convertido muchos ríos de la Amazonía en arroyos de escaso caudal. Ahora, el viaje a Tefe puede durar más de un día, si el río no está completamente intransitable.

Tabita dos Santos Moraes atiende a Mayleane Melo en el estado de Amazonas, Brasil, el 26 de octubre 2024.

Más de una de cada 15 mujeres en el Estado de Amazonas da a luz fuera de los hospitales, aproximadamente cuatro veces superior al promedio nacional, según estadísticas gubernamentales.

Aunque Marianne, la hija de Tabita, está aprendiendo la profesión de su madre, se trata de una excepción entre las nuevas generaciones. Muchas de estas comunidades rurales ya no cuentan con parteras por falta de vocaciones. Pero, a medida que la sequía en la zona se alarga y corta los ríos que comunican los poblados con los hospitales más cercanos, las parteras se han convertido en una pieza esencial de la atención médica en el área.

Las autoridades de salud pública reconocen que necesitan parteras para apoyar a las mujeres a las que no pueden acceder. Sin embargo, el Gobierno no paga a las parteras tradicionales a menos que completen una formación formal reconocida por el sistema médico y muchas de ellas trabajan como voluntarias sin sueldo formal.



Source link