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A David Cantero le gustó su cameo involuntario en Señoras del (h)ampa. En la divertidísima serie que Telecinco maltrató durante dos temporadas, Toni Acosta se entregaba a los placeres solitarios mientras veía al presentador ejercer sus labores. Eran tiempos menos revueltos; hoy las únicas secreciones corporales que pueden provocar las noticias son las lágrimas. Cantero encajó bien el gag, conocía el terreno en el que jugaba. Combinar el desparrame de la cadena amiga y el rigor informativo requería versatilidad y a Cantero le sobra. También confiabilidad, esencial en un formato tan delicado; aportaba, además, hechuras de galán.

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