sábado, 28 febrero, 2026
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Roger Waters ha colocado otro ladrillo en la pared de la desinformación. Con total convencimiento, asegura que Pedro Castillo está preso porque quiso “cambiar” y “reformar” el Congreso. En un video difundido en redes sociales, Waters, aparentemente preocupado, dice que la vida del expresidente está en peligro porque ha iniciado una huelga de hambre. Y remata afirmando que detrás de todo están los líderes occidentales que quieren llevarse el litio del Perú. Pero en ese mismo video afirma que va a investigar “más a fondo sobre esto” y “averiguar todo lo que pueda”. El exintegrante de Pink Floyd ha demostrado que está completamente en la luna. En el lado más oscuro de ella.

Quien sí conoce bien a Castillo es su exministro de Defensa Gustavo Bobbio. “Deben darle tres o cuatro años de cárcel por estúpido, pero no por haber hecho un golpe de Estado”, dijo esta semana. Muchos podrían estar de acuerdo con la primera parte de la frase. Pero la segunda es definitivamente falsa. Castillo sí dio un golpe de Estado y los testigos son millones de peruanos que lo vieron.

El expresidente sigue tratando de convertir la sala de audiencias del tribunal que lo juzga en el escenario de una comedia unipersonal de mal gusto. Primero fueron sus vanos intentos por renunciar a su defensa legal. Luego, su frustrado retiro del recinto. Ahora, ha iniciado una huelga de hambre tan creíble como la tirada al piso que protagonizó en sus tiempos de agitador callejero. El médico que lo atendió ya certificó que esta solo duró tres días. Parafraseando al golpista, parece que todo ha sido “una pantomima”.

Los jueces a cargo del proceso han sido firmes hasta el momento y no han permitido que Castillo sabotee las audiencias. Varios testigos han brindado importantes declaraciones que dan más luces sobre lo ocurrido el 7 de diciembre del 2022. Pero los magistrados deben mantenerse alertas. Los intentos por boicotear el juicio continuarán. Y seguramente llegarán más ladrillazos desde el extranjero.

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.



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