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Por años, Yerko Zlatar trabajó con arte intangible. Ahora, sus manos vierten cemento en moldes que devienen en estructuras compactas, evocando la arquitectura prehispánica. Grietas, fisuras, superficies deslavadas. La rudeza del material y la ausencia de ornamento afirman un brutalismo primitivo, contundente. Así se erige “Tecnologías Ancestrales”, la exposición donde la materia habla con el peso del tiempo.

“Este proyecto comenzó cuando encontré pedazos de tecnopor dentro de las cajas de computadoras y televisores. Sus líneas, encajes y volúmenes me hicieron preguntarme: ¿qué tipo de tecnología se utilizó para construirlas? Vi en esas formas un paralelismo con la arquitectura antigua y moderna. Así apareció esta propuesta”, menciona Yerko Zlatar en entrevista con El Comercio.

La exposición Yerko Zlatar. Tecnología ancestral en la Sala 26, ubicada en el segundo piso del museo. Esta muestra nos invita a reflexionar sobre el contraste entre la conexión profunda y armónica que las antiguas civilizaciones andinas tenían con el cosmos y su entorno. (Foto: Luis Felipe Soto)

La exposición Yerko Zlatar. Tecnología ancestral en la Sala 26, ubicada en el segundo piso del museo. Esta muestra nos invita a reflexionar sobre el contraste entre la conexión profunda y armónica que las antiguas civilizaciones andinas tenían con el cosmos y su entorno. (Foto: Luis Felipe Soto)

En particular, las cajas de los dispositivos Starlink llamaron su atención. Al abrirse, parecían moldes de complejos arqueológicos, como la Huaca de la Luna o la Huaca Rajada. La conexión no era solo formal: en el pasado, los observatorios astronómicos permitían medir ciclos agrícolas y fenómenos meteorológicos, del mismo modo en que la tecnología que contenía la caja –un sistema de internet satelital– transforma la vida de quienes la usan hoy.

“El cambio es innegable, al igual que la dirección cada vez más digital de nuestra existencia. Sin embargo, mantener contacto con nuestras raíces es esencial para comprender ese proceso y entender el arte como un organismo vivo que evoluciona”, explica el artista, quien comenzó como pintor antes de incursionar en el arte digital, el videoarte y la música experimental.

La exposición nos plantea la pregunta de si podemos restaurar una relación más respetuosa y significativa con la naturaleza, aprendiendo de las tecnologías ancestrales que no solo eran funcionales, sino que también estaban impregnadas de una conexión espiritual y simbólica. (Foto: Luis Felipe Soto)

La exposición nos plantea la pregunta de si podemos restaurar una relación más respetuosa y significativa con la naturaleza, aprendiendo de las tecnologías ancestrales que no solo eran funcionales, sino que también estaban impregnadas de una conexión espiritual y simbólica. (Foto: Luis Felipe Soto)

Aprender del pasado

A través de esculturas de concreto, composiciones en video con archivo gráfico y experiencias sonoras, la propuesta reúne pequeñas piezas arquitectónicas que evidencian que la tecnología no es solo consumo desmedido y aislamiento, sino también una herramienta para conectar con nuestro pasado.

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“Durante mucho tiempo trabajé con arte visual en movimiento o cualquier forma artística que solo podía verse a través de una pantalla. Reconectar con lo físico le da un sentido diferente a la vida y al arte. Volver a sentir, en lugar de solo observar, permite reflexionar sobre el rumbo que toma nuestra sociedad”, comenta Zlatar.

Parte de los stills del video arte que acompaña la instalación del artista Yerko Zlatar, disponible hasta abril del 2025. (Foto: Luis Felipe Soto)

Parte de los stills del video arte que acompaña la instalación del artista Yerko Zlatar, disponible hasta abril del 2025. (Foto: Luis Felipe Soto)

Para el artista, su utopía futurista es aquella en la que las tecnologías antiguas –tanto arquitectónicas como científicas– permiten una armonía entre el entorno y los desafíos contemporáneos. En un mundo donde la degradación ambiental se justifica en nombre del progreso y donde se urbanizan territorios sin considerar su viabilidad geográfica, la sabiduría ancestral se convierte en una brújula extraviada que urge recuperar.

Tecnologías Ancestrales enfatiza esta visión no solo en su concepto, sino también en el proceso creativo del propio artista, alineándose con una tendencia cada vez más marcada: buscar la inspiración en el entorno inmediato en lugar de mirar hacia afuera. “Antes, la tendencia apuntaba a emular lo europeo o estadounidense, lo que llevaba a entender el Perú de forma superficial. Hoy, eso ha cambiado. El Perú es la tendencia en arte, y son esos conocimientos ancestrales, su sabiduría y su tecnología los que marcarán nuestro futuro”, concluye Zlatar.



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