Un estudio alertó hace 3 meses de la expansión de la viruela del mono: “Se ha multiplicado por 10”


Un artículo publicado el 11 de febrero de 2022 en la revista científica PLOS Neglected Tropical Diseases anticipó acertadamente que el incremento de casos de viruela del mono (monkeypox) terminaría provocando alertas sanitarias más allá de África. La revisión sistemática de 66 investigaciones e informes publicados les llevaba a concluir que los casos se habían multiplicado por diez en las décadas posteriores al primer diagnóstico de contagio en un ser humano, hasta el punto de transformarse en una enfermedad de “relevancia global”.

“Nuestra revisión demuestra la escalada de los casos de viruela del mono, especialmente en la República Democrática del Congo, altamente endémica; una extensión a otros países; y un incremento en la mediada de edad, de niños pequeños a adultos jóvenes“, escribían los autores. Entre sus conclusiones abogaban por la necesidad de una “vigilancia y una detección reforzada” para entender la “epidemiología cambiante” de esta “enfermedad reemergente“.

Así, el orthopoxvirus de esta enfermedad fue identificado por primera vez en un laboratorio danés en 1958 a partir de muestras de simios, pero el primer caso de contagio zoonótico -de animal a humano- se diagnosticó en un bebé de nueve meses en Zaire, ahora República Democrática del Congo (RDC). Pero los casos registrados fuera de África, como se está comprobando por el momento en los brotes en Europa, América del Norte y Oceanía, tienden a afectar predominantemente a adultos varones cuya edad no supera los 50 años

Este dato alimenta una de las hipótesis sobre la resurgencia y extensión de la viruela del mono: las generaciones que no fueron vacunadas contra la versión humana de esta enfermedad, que se considera erradicada desde hace cuatro décadas, serían más vulnerables a la infección con su pariente símico. Este fenómeno estaría detrás del aumento de edad de los afectados: de bebés en los 70 y 80 a niños de diez en los noventa, y a los veinteañeros a partir del 2000. Se trataría de las generaciones que no han desarrollado inmunidad frente a la viruela al no haber tenido contacto con ella.

Imagen microscópica de la viruela del mono obtenida del brote de 2003 en EEUU. Cynthia S. Goldsmith, Russell Regnery/CDC


Imagen microscópica de la viruela del mono obtenida del brote de 2003 en EEUU. Cynthia S. Goldsmith, Russell Regnery/CDC

Los autores, como hace ahora el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades, abogan por la vacunación de los contactos de riesgo, una medida que tuvo una eficacia del 85% en África. También precisan en la declaración de conflictos de intereses que la revisión ha sido financiada por Bavarian Nordic, la misma farmacéutica danesa propietaria de Imvanex, la única aprobada contra la viruela del simio, que ahora venderá el antígeno a los países afectados por el brote. Pero la pérdida de inmunidad no es la única explicación que se baraja: se han detectado variaciones genéticas que podrían haber aumentado su infectividad.

“Potencial epidémico”

Se conocen dos clados, o variantes, de la viruela del mono. La ‘Central Africana‘, prevalente y endémica en la RDC, y responsable de brotes en Camerún, Nigeria, República Centroafricana, Gabón y Congo, sería la más grave, con una mortalidad del 10,6%. La ‘Africana Occidental‘, detectada en casos de Liberia, Sierra Leona y Costa de Marfil, reduce la mortalidad a un 3,6%. La aceleración de casos se registra desde el año 2000, y el primero fuera de África se registró en 2003. Los animales transmisores fueron roedores en este caso: ratas gigantes de Gambia importadas a EEUU que contagiaron a los perros de las praderas locales. 

En los años 80, el 72,5% de los contagios se daba por contacto por animales, y el 27,5% restante era entre humanos. Pero en los noventa, ya solo el 22% de las infecciones era zoonóticas: el 78% eran contagios secundarios, tras estar en contacto con personas infectadas durante el periodo de incubación. Se identificó que convivir con pacientes o comer y beber de la misma vajilla eran factores de propagación; manipular la carne de animales salvajes y consumir un tipo de antílope, el duiker, no solo no aumentó el riesgo sino que curiosamente aumentó la protección.

Hasta ahora, todos los casos ocurridos fuera de África se originaban en viajes desde los países mencionados. La única infección nosocomial de la historia hasta el momento se había registrado en Reino Unido, cuando un sanitario se contagió al atender a un paciente. Los autores concluían que la transmisión de humano a humano de ambos tipos de variantes estaba proliferando a una velocidad cada vez mayor. Con un número reproductivo básico (R0) superior a 1, “el modelo matemático indica que la viruela del mono tiene potencial epidémico“, concluían.



Fuente: El Español

Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público.