¿Negociazo para los dentistas o problema real de salud?: el ‘boom’ de las férulas contra el bruxismo



Quién iba a decirnos hace unos años que ponernos un aparato en los dientes para dormir se iba a convertir en una rutina popular en España. Al contrario que los temidos aparatos de la adolescencia para recolocar la dentadura, muchas personas admiten que no pueden estar sin su férula de descarga. Esta especie de carcasa para los dientes era un aparato completamente desconocido en nuestro país hace unos años y, ahora, es raro no conocer a alguien que la utilice para dormir.

Todas estas personas han ido al dentista a hacerse una revisión y una limpieza y han acabado pagando una media de 300 euros por una de estas férulas. Con un vistazo en el interior de la boca, los dentistas pueden encontrar indicios de que estas personas aprietan la mandíbula en sueños. De ellos, muchos ya sospechaban que algo pasaba cuando al despertar se encontraban con dolor en las mandíbulas, pero no siempre pasa esto. 

Cada vez son más las personas que tienen una de estas férulas, ¿atienden a un problema de salud real de la población o, al contrario, se trata de un negocio redondo? Aunque no descarta que en algún caso se indiquen férulas que realmente no son necesarias, Florencio Monje, presidente de la Sociedad Española de Cirugía Oral y Maxilofacial y de Cabeza y de Cuello (SECOMCyC), explica que estas prótesis se deben a un problema de salud maxilofacial cada vez más frecuente en nuestra sociedad: el bruxismo.

Lo que provoca el estrés

El bruxismo consiste en el hábito de apretar o rechinar los dientes mientras estamos dormidos, pero también puede darse durante el día. Los principales síntomas, según la Clínica Universidad de Navarra, son el desgaste del esmalte dental, el dolor en la mandíbula o en los dientes, las alteraciones de la articulación temporomandibular e, incluso, las cefaleas. Esta costumbre está aumentando en gran medida: “En los 2000 se calculaba que el 30% de las personas en Estados Unidos tenían bruxismo y ahora la cifra es mayor“, explica Monje.

De hecho, algunas voces expertas aseguran que el porcentaje actual ronda el 70%, según Quirónsalud. “Antes no se sabía qué era el bruxismo, pero ahora sí. De esta manera, es un problema más propenso a ser diagnosticado”. El maxilofacial también cuenta que, además, el uso de la mascarilla durante estos últimos años ha incrementado este hábito de apretar la mandíbula. El hecho de que la mascarilla contacte de manera continua con la piel del mentón hace que la mandíbula esté en tensión y revisemos continuamente su posición, en vez de tener esta articulación relajada. 

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De todas formas, el causante principal del bruxismo es el estrés y el hecho de que se encuentre en aumento no hace otra cosa que evidenciar el problema de salud mental en nuestro país que denuncian los expertos. “Es frecuente que las personas que tienen problemas de sueño, emocionales o sobrecarga de trabajo tengan bruxismo. Se da en personas con mucha angustia e, incluso, depresión. Aunque se pueden tener estos problemas de salud mental y no bruxar también”, dice Monje.

Tratamientos actuales

Por esta razón, cuenta que la presencia del psicólogo dentro de las unidades de bruxismo de los centros médicos está a la orden del día. Monje explica que contar con este perfil profesional mejora los resultados obtenidos, también aporta información interesante sobre el nivel de estrés de los pacientes y ayuda conductual. “Se ha establecido una fuerte relación entre el bruxismo y la calidad del sueño. Las personas que padecen esta condición tienden a tener una menor cantidad de sueño recuperador”, destaca el experto.

Por tanto, evitar el bruxismo es clave para mejorar la salud global del organismo y, para ello, hay varios tratamientos. El más popular de ellos es la férula de descarga. Aunque parece algo novedoso, el presidente de SECOMCyC cuenta que tienen mucho tiempo: “Se utiliza para relajar la musculatura de la mandíbula, sirve de tope —tienen un grosor de entre tres y cuatro milímetros— para quienes la contraen mucho”, dice Monje, que explica que los maxilofaciales también las recomiendan.

La mandíbula es una de las articulaciones más móviles del cuerpo y el bruxismo puede originar el síndrome de disfunción temporomandibular, que produce dolores en esta zona por la inflamación de los músculos. En este sentido, el uso habitual de la férula de descarga puede prevenir este problema: “Acostumbrarse a dormir todos los días con la férula, que no nos resulte molesta, es un signo muy positivo. Si te pasa, es que estás muy protegido”, cuenta Monje.

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Eso sí, el médico señala que existe una amplia variedad de férulas de descarga en el mercado, pero no todas son buenas. Las más baratas suelen encontrarse en las farmacias, en los centros comerciales o, incluso, en Amazon. Eso sí, no deberíamos usar estas, si no las que hacen a medida los odontólogos que ahora, incluso, se hacen por escáner oral. Las peores férulas podrían variar la forma de nuestra mordida. Además de las férulas de descarga, Monje explica que el bruxismo se puede tratar con medicación e, incluso, con inyecciones de botox.

“Inyectamos el botox en el músculo masticatorio guiándonos por control ecográfico para situarlo en el lugar preciso. Como mucha gente sabe, el botox tiene un tiempo de caducidad, pero sus resultados en bruxismo son muy buenos. La inmensa mayoría de las personas que se pinchan sólo una vez, bruxan mucho menos de lo que lo hacían antes. E, incluso, cierto porcentaje de ellos no necesitan más pinchazos nunca más”, resume Monje.



Fuente: El Español

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