Las vacunas contra la Covid-19 salvaron 20 millones de vidas en el mundo en su primer año



Las vacunas contra la Covid-19 redujeron a más de la mitad la potencial mortalidad de la pandemia durante el primer año de inmunización, según revela un estudio realizado con modelos matemáticos y publicado en The Lancet Infectious Diseases. A lo largo de estos 365 días, se salvaron 19,8 millones de vidas de un total de 31,4 muertes posibles por la enfermedad, según una estimación en base al exceso de mortalidad en 185 países y territorios diferentes.

Otras 599.300 vidas, además, podrían haberse salvado de haberse alcanzado el objetivo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de vacunar al 40% de la población de cada país con al menos dos dosis para finales de 2021. Desde que se administró la primera vacuna fuera de un ensayo clínico a una persona -el británico William Shakespeare, fallecido en mayo del año pasado-, dos tercios de la población del planeta han recibido al menos una dosis. Desde aquella fecha, además, tres millones y medio de personas han muerto por Covid.

“De los cerca de 20 millones de muertes que se estima que se evitaron en el primer año de vacunación, al menos 7,5 millones corresponden a países receptores de la iniciativa COVAX de acceso a las vacunas de la Covid-19″, explica el Dr. Oliver Watson, del Imperial College de Londres. “Nuestras conclusiones demuestran que se han salvado millones de vidas al proporcionar vacunas a todo el mundo, con independencia de su riqueza. Pero podríamos haber hecho más. De cumplir con los objetivos de la OMS, habríamos evitado una de cada 5 muertes en países en desarrollo”.

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“Cuantificar el impacto de la vacunación global es un reto, porque la disponibilidad ha sido desigual según el país, y tampoco conocemos bien qué variantes circularon, al tener datos de secuenciación genética limitados en muchos lugares”, explica otro de los investigadores, Gregory Barnsley. “No podemos medir directamente cuántas muertes se habría producido sin las vacunas, pero los modelos matemáticos nos ofrecen herramientas útiles para plantear escenarios alternativos que no podríamos observar en la vida real.” 

Los investigadores usaron un modelo establecido para la transmisión de la Covid en base a los datos de muertes oficiales por país para la enfermedad transmitida por el coronavirus SARS-CoV-2, entre el 8 de diciembre de 2020 y el 8 de diciembre de 2021. A continuación, realizaron un análisis separado de los excesos de mortalidad por cualquier causa para ponderar las muertes por Covid que no habrían sido incluidas en la contabilidad oficial. Finalmente, se comparó con un escenario hipotético según el cual ninguna vacuna se habría administrado. 

Los investigadores incluyeron en su modelo los criterios de variabilidad como la tasa de vacunación por país y la eficacia de las vacunas más usadas. Decidieron prescindir de China, explican, debido a “su gran población” y sus “muy estrictas medidas de confinamiento ” que habrían “desequilibrado los resultados”. Con los datos oficiales, el modelo estimaba 14,4 millones de vidas salvadas de un total de 18,1 millones de muertes, un éxito del 79%. Al ponderar el exceso de muertes, sin embargo, la conclusión fue que se evitaron 19,8 millones de fallecidos de entre 31,4 potenciales víctimas. La reducción de la mortalidad fue por tanto del 63%.

El 79% de las muertes -15,5 millones- se evitaron gracias a la protección directa proporcionada por la inmunización contra los síntomas graves de la enfermedad, lo que contribuyó a rebajar la tasa de mortalidad. Los 4,3 millones de muertes evitadas restantes se atribuyen a la protección indirecta otorgada por la transmisión reducida del virus entre las poblaciones y la mayor disponibilidad de asistencia sanitaria al reducirse la presión hospitalaria.

El impacto de la vacunación evolucionó con el tiempo durante este primer año. En la primera mitad de 2021, el mayor volumen de muertes se evitó en los países de ingresos medios y bajos, India en concreto debido al impacto de la variante Delta. Sin embargo, el principal impacto pasó a concentrarse en los países más ricos en la segunda mitad del año, al aumentar la transmisión por el alivio de las medidas de restricción social y viajes. Los países desarrollados experimentaron la mayor reducción de mortalidad al contar con mejores tasas de cobertura vacunal: 12,2 de los 19,8 millones de vidas salvadas fueron en países de elevada renta per cápita.   

El fracaso en alcanzar un 40% de vacunados en cada país para finales de 2021 fue responsable de cerca de 600.000 muertes mundiales, concluye el mismo modelo. Estas se dieron en países de menor renta, concretamente en África y en Oriente Medio. Los autores admiten que las lagunas en muchos de los datos empleados suponen una limitación para su estudio, pero insisten en la validez de las conclusiones. “Hace falta más que donar vacunas”, reclama el profesor Azra Ghani del Imperial College. “Necesitamos mejorar la distribución de vacunas y la infraestructura, combatir la desinformación sobre las vacunas, y aumentar su disponibilidad”.



Fuente: El Español

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