La píldora ‘milagro’ contra la resaca que promete eliminar sus síntomas: todo lo que debes saber



La búsqueda del remedio absoluto para la resaca producida por el alcohol continúa, aunque los científicos advierten desde hace años que no será fructífera: la única manera que existe de no tener resaca al día siguiente es, simplemente, no beber alcohol. Sin embargo, la noticia de la llegada al Reino Unido de una pastilla que promete ahorrar las consecuencias del consumo de alcohol se ha extendido en los últimos días por muchos de los medios de comunicación de España. ¿Funcionará realmente?

Myrkl es la nueva pastilla sueca que asegura ser capaz de acabar con los molestos síntomas de una noche de copas, pero ¿cómo lo hace? Se trata de un complemento alimenticio que contiene dos bacteriasBacillus subtilis y Bacillus coagulans— que son capaces de descomponer el alcohol en agua y dióxido de carbono, principalmente. La empresa que la produce, la farmacéutica De Faire Medical, asegura que, si tomas estas pastillas, el 70% del alcohol que consumas en una noche será eliminado en una hora.

Al no haber absorción de alcohol, no habría resaca, ni daños del alcohol, pero tampoco sensación de embriaguez. “No entiendo qué beneficio tiene este producto para las personas, ni qué problema viene a solucionar”, confiesa Juan Turnes, jefe del servicio de Enfermedades Digestivas en el Complejo Hospitalario Universitario de Pontevedra y portavoz de la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH). “No es un remedio para la resaca y me temo que puede incentivar el consumo de alcohol”.

Mala interpretación

El médico recuerda que la resaca es un conjunto de síntomas que se producen por un consumo excesivo de alcohol, como las cefaleas o la fotofobia. Sin embargo, estas pastillas no intentan remediarlos o curarlos, sino eliminar buena parte del alcohol que ingerimos. Y aquí es donde surge otro problema: ¿quién querría tomar estas pastillas? “Quien quiera beber una cantidad desaconsejable de alcohol no creo que quiera este producto que lo que hace es eliminar los efectos, tanto lúdicos como adversos, que provoca el alcohol”, razona Turnes.

Según la empresa, estas pastillas están pensadas para personas que beben de manera moderada de manera regular para sentirse mejor al día siguiente. Pero claro, el consumo moderado —que es un concepto muy poco específico— no suele provocar resaca al día siguiente, aunque sí que produce daños en el organismo. El experto se muestra preocupado por la interpretación de este producto que los consumidores pueden llegar a hacer de él, fomentando, incluso, el consumo de alcohol.

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“Este producto puede darles a algunos consumidores una falsa sensación de seguridad o, incluso, si alguien que bebe para desinhibirse toma estas pastillas puede terminar tomando más alcohol para llegar a ese estado”, explica. El portavoz de la AEEH compara estas pastillas con los medicamentos que pueden evitar que el cuerpo no absorba hasta el 20% de las grasas comemos. Aunque se siguen prescribiendo en casos de obesidad, se ha observado que no siempre funcionan a largo plazo: los pacientes son conscientes de que las toman y acababan comiendo más. El médico teme que pase lo mismo en este caso.

Un ensayo muy pobre

Es importante destacar que Myrkl no es un medicamento, sino un complemento alimenticio, y esto cambia muchos aspectos. Los complementos alimenticios hacen gala con regularidad de supuestos beneficios para la salud, pero no tienen que probarlos con la rigurosidad de los medicamentos; sólo tiene que demostrar que no son perjudiciales para la salud a una agencia de seguridad alimentaria. De todas formas, la empresa ha publicado un estudio sobre la efectividad de estas pastillas, aunque no convence a los científicos.

“Si este ensayo clínico se hubiera realizado para un fármaco, no habría obtenido la autorización de la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés)”, sentencia Turnes. Uno de los fallos más destacados de este estudio es la falta de representatividad de la población que se investigó: en total, participaron 24 pacientes que tenían una edad media de 25 años. Es decir, fue un estudio escaso de voluntarios y, además, eran muy jóvenes.

Durante siete días se les administró a la mitad de voluntarios el complemento alimenticio que, supuestamente, potencian la presencia en el intestino de dos bacterias que ya existen en nuestra microbiota y descomponen el alcohol: Bacillus subtilis y Bacillus coagulans. A la otra mitad, se les administró un placebo. En esos días se les animó a todos a hacer un consumo moderado de alcohol —dos unidades de bebida estándar, unos dos botellines de cerveza de 25 centilitros— y se realizaron mediciones de nivel de alcohol en sangre y en aire espirado durante seis horas después de la ingesta.

Difícil de extrapolar

El estudio, que ha sido publicado en Nutrition and Metabolic Insights, confirma que quienes tomaron el complemento vieron reducidos sus niveles de alcohol en sangre. Ahora bien, esta investigación “increíblemente básica”, en palabras de Turnes, presentó varios problemas. De los 24 participantes, sólo 14 fueron analizados porque los otros 10 tenían niveles inferiores de alcohol en sangre con respecto al inicio del estudio. “Desde un punto de vista científico, es muy difícil sacar alguna conclusión”.

En primer lugar, se debe a la edad de quienes participaron en el estudio: la flora intestinal va cambiando a lo largo de nuestra vida, cuando somos jóvenes es mejor y con el paso de los años se va deteriorando poco a poco. Como sólo se ha probado con unos pocos pacientes de una edad muy joven, los resultados no pueden extrapolarse a otros grupos de edad. Pero, además, también resulta muy escasa la cantidad de alcohol que tomaron los participantes en los que se estudió Myrkl.

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“Dos unidades de bebida estándar de alcohol es una cantidad relativamente pequeña, en un varón de 75 kilogramos no produce resaca”, explica el médico. Además, el propio alcohol tiene efectos sobre la microbiota intestinal, la desequilibra. “Con lo cual, puede que estas pastillas no funcionen igual con dos cervezas que con cuatro“. En resumen, Turnes comenta que este complemento alimenticio no tiene evidencia científica y no ayuda en nada. Evitar el alcohol sigue siendo la manera más efectiva de no tener resaca y, lo que es más importante, reducir el riesgo de padecer las múltiples enfermedades que su consumo tiene asociadas.



Fuente: El Español

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