La “crisis de los 25” de la que alertan los psicólogos: por qué cada vez más jóvenes van a consulta



Una de las consecuencias de la Covid-19 ha sido poner la guinda al ‘pastel’ de la salud mental. Como demuestran los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión y la ansiedad aumentaron en un 25% durante el primer año de la pandemia. Si esta cifra preocupa a alguien, qué deberá pensar al saber que el 56% de los jóvenes españoles ha reconocido sufrir algún problema de salud mental en el pasado año.

Este porcentaje ha provocado que algunos expertos comiencen a hablar de la “crisis de los 25“. Así es, ya no hay que ‘esperar’ a los 40 para toparse con una situación como esta. Los expertos consultados por EL ESPAÑOL apenas se sorprenden cuando se les menciona este tema: “Y, ¿por qué no decimos la crisis de los 18?”, se pregunta José Pedro Espada, psicólogo infanto-juvenil y colaborador del Consejo General de la Psicología de España.

Otro especialista como Fernando Azor entiende que “estamos definiendo una etapa de la vida marcada por la toma de decisiones”. Terminar los estudios preuniversitarios, elegir una carrera, un máster y… ¿Ahora qué? Esta incertidumbre se ha traducido en “una carencia de objetivos en los jóvenes” de la llamada Generación Z, apunta Espada.

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Y es que la sensación de que cada vez más jóvenes sufren este tipo de problemas se encuentra, pese a la vigencia del tema, refutada por datos: un 36% de los jóvenes entre 15 y 29 años ha sido diagnosticado de algún problema de salud mental, demuestra el Barómetro Juvenil, Salud y Bienestar 2021, publicado por las Fundaciones FAD Juventud y Mutua Madrileña.

Por qué ahora

Hay preguntas a las que a veces no se les encuentra respuesta. Y esta, se podría decir que es una de ellas. Ninguno de los psicólogos entrevistados por este periódico ha sido capaz de señalar un motivo claro. De hecho, Espada y Azor coinciden en no saber si es “porque ha habido más demanda o porque se ha normalizado el acudir a terapia”. Para Javier Ares, psicólogo especialista en ansiedad y depresión, “la infoxicación que generan las redes no ayuda“.

Desde que la mascarilla tapara nuestros rostros allá por mayo de 2020 el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) estima que casi tres millones de españoles han acudido al psicólogo o al psiquiatra por problemas, en su mayoría, de ansiedad o depresión. Espada ejemplifica los efectos de la Covid-19 de una forma más precisa: “Al que estaba bien le afectó, aunque se acabó recuperando. Pero a quienes se encontraban ya un poco mal la pandemia les supuso el empujoncito final”.

Ponerle remedio a esta ‘nueva’ crisis de los 25 puede servir para hacer frente a las que vengan a una edad más avanzada. Así lo reconoce el propio Espada: “Los problemas psicológicos no aparecen a los 40 años, normalmente se arrastran desde pequeños”. Es por esto que su experiencia le ha demostrado que los jóvenes acuden demasiado tarde a la consulta.

Cuáles son los motivos

Antes de profundizar en las causas que llevan a los jóvenes a tener depresión y ansiedad, Ares advierte de que “el comportamiento humano no tiene un denominador común. Aun así, sí que encuentra que en su consulta se repiten más temas como “los problemas amorosos, la dificultad para encontrar una vocación y la falta de autoestima“. Este último destaca sobre todo debido a que los jóvenes ahora presentan una “falta de objetivos” que también ha percibido Espada.

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Este psicólogo infanto-juvenil también pone de relieve que una situación así no suele producirse de golpe, sino que “aparecen una serie de señales previas” que no son fáciles de detectar. Además, se le suma que en esta transición de la juventud a la vida adulta “intentamos resolver por nuestra cuenta” estos problemas interiorizados o emocionales, como se conoce a los trastornos de ansiedad y depresión.

Azor, que se encuentra en dirección a su centro mientras responde nuestras preguntas, ha notado que “una de las causas principales es la incertidumbre”. Una problemática que se comprende mejor si se tiene en cuenta que en el primer trimestre de 2021 solo el 14,9% de los jóvenes en España estaba emancipado, según el informe del Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud.

Cómo manejar la situación

“Quizás no es políticamente correcto decir esto ahora”, así comienza Espada cuando se le pregunta por alguna pauta que dar a los jóvenes. Y es que tras esta confesión las siguientes palabras son “cultura del esfuerzo”. Sin embargo, quiere matizar esto que acaba de decir: “Lo que pretendo es que los jóvenes no se escuden en las circunstancias de que todo está mal para no buscar una solución“.

Tanto Ares como Espada ‘barren’ en su contra para tratar este tipo de situaciones: “Lo primero es pedir ayuda, que no acudir a terapia”, aclara este último. De hecho, “les recomendaría que no acudieran siempre a un especialista“. Ambos coinciden también en “intentar apoyarse en conversaciones con familiares o amigos”.

Y es que una de las soluciones a las que sí recurren cada vez más los jóvenes es al consumo de antidepresivos. De hecho, los psicofármacos se han convertido en una alternativa para prevenir el suicidio, como le ocurrió a esta joven madrileña de 24 años. En este sentido, para Espada se trata de “una solución pésima”. Con total rotundidad asegura que no entiende por qué hacer uso de estos tratamientos farmacológicos cuando “estamos ante un problema emocional y no orgánico”.

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Sus compañeros de profesión prefieren mostrarse más cautos. Por este motivo Ares pone hincapié en el concepto “mixto”, incuir tratamiento psicológico y psiquiátrico. Aunque Azor también coincida con esta opinión, sí que destaca el papel imprescindible que juega la terapia en este proceso: “Si tú no enseñas a la persona a cómo gestionar sus emociones, es complicado que no se cronifique y seguramente tenga que seguir medicalizado“.

La pérdida del estigma

Echando la vista atrás, Azor asegura que “hemos ido perdiendo el estigma hacia la salud mental con las nuevas generaciones”. Espada apunta hacia una misma dirección en la que ahora es el hijo quien toma la iniciativa. Confiesa incluso que en su consulta ha escuchado, en boca de los padres de una joven, lo siguiente: “Nos ha dicho que todas sus amigas van al psicólogo y ella no”.

Como si fuera un partido de fútbol de la selección, hay una respuesta en la que coinciden los tres psicólogos: falta de recursos. Ares comenta, al respecto, que al recibir a pacientes que han acudido a un psicólogo de la sanidad pública “a menudo tienen dificultades para coger cita y las terapias están muy espaciadas en el tiempo”.

Entre otras cosas, se debe a que “la psicología es cara”, comor reconoce Azor. Pero, ¿deberíamos preguntarnos por el precio en este problema que afecta a unas 450 millones de personas en el mundo?



Fuente: El Español

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