El alarmante aumento del cáncer de útero en España: crecen las muertes un 30% en los últimos cinco años



El cáncer de útero no es el más mortal. Tampoco es el que más incidencia tiene. Por delante de él están el de mama, colon y pulmón, pero sí tiene un factor que le torna en preocupante: cada vez afecta más a las mujeres.

Así lo confirma un estudio publicado en Jama Oncology y que advierte del aumento de su incidencia en la población de Estados Unidos. La pregunta es: ¿se puede extrapolar este fenómeno a España?

Sí, totalmente“, contesta con rotundidad Sara Morales, coordinadora de la Unidad de Ginecología Oncológica del Hospital Infanta Leonor y miembro de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO).

Las palabras de la doctora se corresponden con las cifras que ofrece la Sociedad de Oncología Médica (SEOM), que año tras año elabora informes sobre la incidencia y prevalencia de los distintos cánceres en España. Según estos, en 2017, se producían 1.126 fallecimientos por cáncer de útero (también conocido como de endometrio), mientras que en 2022 la cifra se sitúa en 1.600. Eso quiere decir que las muertes han aumentado un 30% en tan sólo cinco años.

[La lección de Australia a España: vacunar a los hombres para proteger a las mujeres del cáncer]

Para explicar este incremento de la enfermedad, Morales señala los factores de riesgo relacionados con ella. “Hay una clara relación entre la obesidad, la hipertensión y la diabetes con el cáncer de endometrio”, sentencia.

Esto se debe a que la mayoría de los casos de cáncer de útero tienen un factor hormonodependiente, es decir, son tumores que precisan de determinadas hormonas para su crecimiento.

Obesidad y estrógenos

Dichas hormonas son fundamentalmente los estrógenos, algo que también afecta al cáncer de mama. “La grasa es una fuente de estrógenos”, detalla morales.

Según la American Society of Clinical Oncology, alrededor del 70% de los casos de cáncer de útero están relacionados con la obesidad. “Un 21,2% se podrían prevenir si se controlase el Índice de Masa Corporal”, sentencia la SEOM. 

El fenómeno, al parecer, está tomando un cariz preocupante. Un artículo reciente de The New York Times advertía que, para 2040, se estima que se convierta en el tercer cáncer más común entre las mujeres y la cuarta causa principal de muerte por cáncer en mujeres. Esto, en Estados Unidos. 

“Aquí en España dudo que llegue a tanto porque la incidencia de obesidad que tienen ellos es mayor que la de aquí”, tranquiliza, por su parte, Morales. Según los últimos datos del Ministerio de Sanidad, un 16% de la población española padece de obesidad. En Estados Unidos, la tasa se sitúa por encima del 42,4%.

Además, esta experta en ginecología oncológica aporta otro dato bastante esperanzador, el cáncer de endometrio tiene una alta supervivencia si se detecta a tiempo. “Realmente, tiene un pronóstico muy bueno, en general”, detalla.

Este tipo de tumor se suele presentar en mujeres ya adentradas en la menopausia; su edad media de diagnóstico es los 62 años. Por eso es fácil reconocer el principal síntoma que advierte del cáncer de útero, el sangrado vaginal. “Como no es una edad en la que suela haber sangrado, esto siempre despierta las alarmas, por lo que las mujeres acuden rápido a consulta, algo que hace que se diagnostique en fases iniciales, lo que además ocurre con más frecuencia”, añade Morales.

En favor de su pronta detección juega otro factor determinante, que las pruebas de diagnóstico que se realizan son “relativamente sencillas“, sin un protocolo excesivamente complicado y accesibles desde la consulta diaria.

Los hándicaps

No obstante, esta enfermedad también presenta sus hándicaps. Uno de ellos es cuando el sangrado se presenta en mujeres que no están en la fase menopáusica. Ahí hay un problema de diagnóstico. Otros síntomas que pueden servir de advertencia son flujo vaginal inusual, dolor pélvico y dolor durante las relaciones sexuales.

También está el hecho de que no todos los cánceres de útero tienen tan buen pronóstico. Morales indica que existe un pequeño porcentaje, alrededor del 10%, que no son hormonodependientes y que tienen otro origen, que les vuelve más peligrosos. “Son tumores que tienen un comportamiento más agresivo y que, aunque se detecten en fases iniciales, tienen más riesgo”. Entre esas formas menos frecuentes de cáncer de útero se encuentra el sarcoma uterino.

No hay que confundir estos tumores con el cáncer del cuello del útero, también conocido como cáncer de cérvix. “Aunque pertenecen al mismo órgano, están en tejidos distintos“, aclara Morales, que también explica que la causa principal de éste es la infección del virus del papiloma humano.

Aunque no tengan ‘nada’ que ver, en las cifras de la SEOM también se observa un aumento de incidencia de este tipo de cáncer. Mientras que en 2017 se contabilizaron 586 fallecimientos por su causa, en 2022 la cifra creció hasta los 673.

[Cuando las vacunas no son suficientes contra el virus del papiloma: el drama del cáncer de cuello de útero]

Dado que su causa genérica es el virus del papiloma humano y que éste es de transmisión sexual, su aumento puede guardar relación con la alerta del Ministerio de Sanidad del crecimiento de las enfermedades de tranmisión sexual.

La histerectomía

Si bien, estos cánceres están unidos por un tratamiento, la histerectomía, una cirugía en la que se extirpa el útero y los ovarios (existen casos en los que estos últimos no son extraídos, pero son muy contados).

Cuando alguien escucha hablar de esta operación, puede quedar bastante impresionado, pero Morales detalla que, normalmente, es todo lo contrario: “Se lleva bien en general. Te han diagnosticado un tumor y el hecho de poder quitarlo sin que eso produzca secuelas graves produce mucha tranquilidad“. 

Eso, claro, sucede generalmente en mujeres menopáusicas, que ya no van a tener hijos. En pacientes jóvenes, es otro gallo el que canta. Aún así, esta ginecóloga oncológica suele tranquilizar a sus pacientes con la parte ‘positiva’ de la operación, en un porcentaje alto de casos no se precisa de un tratamiento posterior y, en los que sí, normalmente se aplica radioterapia, que a nivel general tiene muchas menos secuelas que la quimioterapia. “Es algo que me preguntan mucho y que alivia conocer”, sentencia.



Fuente: El Español

Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público.