¿Cómo saben los médicos si una regla es dolorosa de verdad?: “No hay nada objetivo para medirlo”



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“No te puedes bañar con la regla”. “Con la regla no puedes tomar el sol”. “Si estás con la regla, no puedes hacer deporte”. Sobre la menstruación han circulado mitos y mitos a lo largo de la historia y, aunque parezca cosa del pasado, lo cierto es que algunos de ellos han llegado hasta la actualidad. “Mi madre me decía que no podía bajar con la regla a la playa, que a ella siempre le habían dicho que bañarse era malísimo”, cuenta Beatriz, una chica de 28 años que, cada mes, lidia con los dolores fuertes de la regla. “Me duele el día de antes y, normalmente, el primer día que me baja y el siguiente“. 

A diferencia de las frases del comienzo, el dolor de regla no es un mito. La dismenorrea -término clínico con el que se designa al dolor menstrual- está reconocida por la Organización Mundial de la Salud como trastorno. 

Cristina, de 27 años, sabe muy bien lo que es. “Me ha llegado a pasar tener que ir al examen final de Bachillerato y no poder acudir porque me encontraba tan mal que se me quedaban dormidas las piernas“. Un día, cuenta, se llegó a desmayar del dolor. “Hay veces que tienes que ir a trabajar y no sabes si te van a echar la bronca porque vas mareada, con ganas de vomitar y sin encontrarte bien“. 

Cristina acaba de exponer un punto vital del dolor menstrual, las bajas laborales que se van a introducir en el marco de la nueva ley de seguridad sexual y reproductiva. Según esta nueva legislación, que irá el martes 17 de mayo al Consejo de Ministros, las mujeres aquejadas con una fuerte dismenorrea podrán solicitar una baja de tres días -ampliable a cinco- por dolor incapacitante. La cuestión es, ¿se puede demostrar este dolor incapacitante?

No hay nada objetivo para medirlo“, explica a EL ESPAÑOL Teresa Castellanos, ginecóloga y obstetra en el Hospital Clínica Universitaria de Navarra. Sin embargo, la facultativa confirma que el dolor de regla es algo muy frecuente en sus consultas y que, aproximadamente, un 20% de ellas son a causa de este motivo.

Ginecólogos a favor

Desde la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) celebran que se puedan dar bajas por dolor menstrual incapacitante: “Yo estoy totalmente de acuerdo con que la mujer pueda tener una baja”, comenta al otro lado del teléfono Corazón Hernández, ginecóloga y secretaria de la Junta Directiva de la institución. 

Si bien, también reconoce que no hay un método que pueda arrojar luz sobre una medición objetiva del dolor. “Al final, eso va a depender de la propia experiencia del facultativo y de la confianza en el paciente”, detalla la experta.

Ana Rosa Lucena Torres, Ginecóloga y Obstetra en el Hospital Costa del Sol de Marbella y Clínica Lacibis y divulgadora científica, se muestra muy tajante con el tema. “Esta es la eterna polémica en relación con las bajas laborales, porque no todo el mundo es igual de honesto, pero no hay que frivolizar el tema y hay que darle la importancia que tiene”, sentencia. “Si una mujer tiene dismenorrea que no cede con dieta, cambio en el estilo de vida (dieta saludable y ejercicio físico), descanso, antiinflamatorios ni tratamiento hormonal, aparte de, por supuesto, darle la baja porque está incapacitada para su actividad normal debe ser estudiada a fondo por el ginecólogo”.

La Asociación Andaluza del Dolor puntualiza que “el dolor tiene un componente físico, pero también subjetivo, influenciado por la forma en la que cada persona percibe su dolor, con las experiencias personales, con el nivel de umbral del dolor, etc.”. Por lo tanto, “en la actualidad no existe ningún procedimiento absolutamente objetivo para medir la intensidad del dolor como se mide la tensión arterial, la fiebre o la frecuencia cardíaca”. 

Teresa Castellanos, por ejemplo, apunta a que una buena manera de hacerlo es recurrir a las escalas del dolor, como la escala numérica NRS, en la que cero es ‘sin dolor’ y diez es ‘el peor dolor imaginable’. El paciente deberá situarse en un punto entre ambos números.

Además, la ginecóloga añade que algunas de las pacientes con grandes dolores menstruales acuden a las consultas con síntomas asociados, como mareos, vómitos o diarreas, por lo que, en esos casos, es mucho más fácil la detección.

“No es una excusa”

Corazón Hernández, por su parte, no encuentra motivos para dudar de una paciente que acude a la consulta aquejada de dismenorrea. “Si tenemos delante a una mujer y te dice que el dolor es muy importante, para ella lo es. Es cierto que la graduación del dolor es muy complicada en la dismenorrea y en cualquier patología, porque el umbral del dolor es muy variable, pero es verdad que hay dolores (de regla) que son realmente incapacitantes. Es un porcentaje mínimo, pero los hay“. 

Las ginecólogas abogan por la confianza en las pacientes. Aunque no hay estudios generales sobre prevalencia de dismenorrea, su experiencia ha demostrado que existe. Sin embargo, en la sociedad es frecuente que circule esa incomprensión hacia el dolor de regla. “El día de mi graduación, un profesor me soltó una pulla como si me hubiera inventado lo de la regla para no ir al examen”, rememora Cristina.

Entre las mujeres, incluso, también es frecuente no entenderlo. “Cuando me bajaba, mi madre pensaba que era una excusa para no hacer nada en casa, pero mi abuela le decía que me dejara tranquila, que a ella también le dolía mucho cuando era joven”, relata Beatriz, que recuerda que su abuela le contaba que para calmar los dolores hervían ‘la panocha’ de maíz y se lo tomaban a modo de remedio curativo. Todo valía con tal de que los calambres cesaran. Afortunadamente, esos remedios son cosa del pasado.

“Hay que recalcar que, aunque a nuestras madres les hayan inculcado que el dolor de regla es normal, si te incapacita para tus actividades normales se debe consultar al médico de familia”, detalla Lucena. 

Además, al componente cultural heredado, hay que sumar que no duele por igual a todas las mujeres, ya que eso depende de ciertos factores, como la posición del útero, tener el orificio del cuello cervical estrecho o padecer alguna patología, como puede ser la endometriosis. De todo ello, hablábamos en este artículo.

Falta investigación

También hay que contar con la falta de investigación y el desconocimiento que todavía gira en torno a la menstruación. Un artículo de El Confidencial denunciaba precisamente este punto y recogía el testimonio de Carme Valls Llobet, endocrina que ha comprobado con su propia experiencia el poco interés que genera el tema en las esferas científicas. “En el apartado de la docencia médica se ha hablado muy poco de la menstruación y se ha relacionado poco con posibles alteraciones que la mujer pueda tener”, sentenciaba en su momento. Además, la médico confesó que en una ocasión le llegaron a denegar una beca para estudiar dicho campo. “Me dijeron que no era un tema relevante“.

De momento, el dolor incapacitante en torno a la regla se ha puesto en la mesa de debate a raíz de la nueva ley del aborto. No está claro si, finalmente, la medida se convertirá en ley, ya que, como detallaba El ESPAÑOL, hay miembros del Gobierno que no están del todo convencidos de su viabilidad.

No está de más recordar un estudio publicado en la revista British Medical Journal (BMJ) que concluía que “los síntomas relacionados con la menstruación causan una gran pérdida de la productividad y el presentismo contribuye más a esto que el ausentismo“. 

Según la investigación, desarrollada en Países Bajos con una muestra de 32.748 mujeres de Países Bajos, entre los 15 y 45 años, sólo un 13,8% de las mujeres se ausentaron de su puesto de trabajo por dolores durante el periodo. El 80,3% acudió a él. “El número medio de días productivos perdidos al año debido al presentismo fue siete veces mayor que el número medio de días productivos perdidos debido al ausentismo”, concluye el estudio.

Si les preguntas a Cristina o a Beatriz si se han ausentado algún día por su dolor de menstruación, dicen que no. No obstante, celebran que exista la opción de poder hacerlo, aunque no vayan a acogerse a ella. “Más que coger o no la baja, lo que me parece bien es que se sepa que hay días que lo pasamos tan mal que no podemos ir a trabajar. Que las empresas tengan en cuenta que, si no vas, no es porque no te de la gana, es que lo estás pasando mal”.



Fuente: El Español

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