¿Cómo afecta el Covid-19 al resto de enfermedades?


Retrasos en el diagnóstico, temor de los pacientes, demoras en los tratamientos… No se discute que la irrupción de la Covid-19 saturó los sistemas sanitarios, alcanzando un impacto global en casi todas las especialidades médicas. Fiel reflejo de la situación es que “hoy en día la consulta de cualquier especialista comienza con ‘tuve la Covid’, porque ha sido extremadamente frecuente”, señala el doctor Daniel Carnevali, jefe del servicio de Medicina Interna en el Hospital Universitario Quirónsalud Madrid.

En un principio prevalecía el desconocimiento, pero gracias a los avances en investigación y la multitud de estudios realizados en estos dos años, cada vez conocemos mejor cómo la Covid-19 puede afectar a otras enfermedades. ¿Empeora las patologías preexistentes? ¿Están éstas relacionadas con el padecimiento de la infección de forma grave y la aparición de secuelas posteriores a la infección?

El Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz acogió a finales de abril las II Jornadas Covidorganizadas por la Universidad Quirónsalud Campus, en las que varios profesionales del grupo y otros expertos nacionales e internacionales abordaron la nueva realidad en salud tras la pandemia. En una de las mesas redondas que tuvieron lugar a lo largo de la jornada se planteó cómo ha afectado, directa o indirectamente, la Covid-19 a otras afecciones no respiratorias. Especialistas en reumatología, cardiología, neurología, hematología y medicina interna desgranaron la relación entre algunas de estas enfermedades y el nuevo coronavirus.

II Jornadas Covid, organizadas por la Universidad Quirónsalud Campus.


II Jornadas Covid, organizadas por la Universidad Quirónsalud Campus.

Complicaciones cardiovasculares

El doctor Borja Ibáñez, médico del Servicio de Cardiología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz y director de investigación clínica en el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), explica que “se ha visto que los pacientes con enfermedades cardiovasculares tienen un riesgo mucho más elevado de tener un curso la Covid-19 más severo que los pacientes que no tienen enfermedades previas”. Las complicaciones están relacionadas sobre todo con la trombogenicidad (tendencia del tejido a producir coágulos), lo que aumenta el riesgo de sufrir un infarto”. También en los primeros meses de la pandemia se pudo confirmar que “la mortalidad en los pacientes que se infectaban con Covid-19 y tenían enfermedades cardiovasculares era más alta”.

Sin embargo, una vez superada la infección, “no hay evidencia de que las secuelas a nivel cardiovascular sean muy elevadas. Hay algunos casos en los que los pacientes pueden tener secuelas a largo plazo, pero esto es común a cualquier tipo de infección viral, ya que en general pueden afectar al sistema cardiovascular”, razona el especialista.

Para estos casos resulta de vital importancia el seguimiento de los pacientes, así que en los momentos más duros de la emergencia sanitaria “se hizo un esfuerzo muy importante en la realización de consultas no presenciales y llamadas telefónicas”. Poco a poco se ha ido recuperando la normalidad y con ella las consultas presenciales, hasta llegar en la actualidad a “prácticamente un 100% de seguimiento”, concluye Ibáñez.

Pacientes inmunodeprimidos, los más vulnerables

Los pacientes que podrían tener más riesgo, en caso de contagiarse de Covid-19 serían aquellos con factores de riesgo cardiovascular previos, pero también “pacientes de edad avanzada y pacientes con tratamiento inmunosupresor”, explica la neuróloga Georgina Figueras, especialista del Centro Médico Teknon, en Barcelona.

En este último grupo podemos hablar de pacientes con enfermedades reumatológicas, hematológicas u oncológicas, cuyos tratamientos pueden impedir que desarrollen una respuesta efectiva frente la Covid-19. Los pacientes con patologías reumáticas, que suelen recibir tratamientos con combinaciones de inmunosupresores, “tienen un mayor riesgo de desarrollar formas graves y necesitar soporte ventilatorio” en caso de contagiarse de Covid-19, afirma la doctora Olga Sánchez Pernaute, jefa asociada del Servicio de Reumatología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz.

Además, “aquellos pacientes que previamente tenían afectación renal, cardíaca, pulmonar o vascular asociada a su enfermedad reumatológica tienden a empeorar, acumulando más daño en dichos órganos”. Sobre todo aquellos que las padecen de forma grave, tras la infección por Covid-19 “sufren una importante afectación musculoesquelética que les afecta a su calidad de vida y a su capacidad funcional. Afortunadamente, la mayoría van recuperándose con ejercicio suave a lo largo del tiempo”, asegura la reumatóloga.

En otras especialidades, como hematología, más que un agravamiento de la enfermedad preexistente por el virus, se ha observado que “puede impactar en su pronóstico de forma indirecta mediante la evolución hacia una forma grave que resulte letal para el paciente o que, debido a la infección, sea necesario retrasar el tratamiento de la patología base”, explica la doctora Pilar Llamas, jefa del departamento de Hematología en los hospitales universitarios Fundación Jiménez Díaz, Rey Juan Carlos de Móstoles, Infanta Elena de Valdemoro y General de Villalba.

Continúa la especialista que “algunos pacientes, en nuestra experiencia sobre todo pacientes con linfoma, están sufriendo lo que se conoce como covid persistente, con una infección crónica y una fibrosis pulmonar subyacente”. En estos casos, son frecuentes las sobreinfecciones y los ingresos hospitalarios, además de la necesidad urgente de utilizar nuevos tratamientos, por lo que los pacientes vulnerables “no pueden relajar las medidas de aislamiento y control del virus”.

Perfiles de pacientes variados y síntomas heterogéneos

Según los expertos, ya se puede catalogar el covid persistente como una nueva enfermedad. Ésta “se aprecia en pacientes que han sufrido la Covid-19 y que manifiestan síntomas mucho después de haber eliminado la infección”, resume el doctor Carnevali. No obstante, existen muchas dificultades para el diagnóstico porque su sintomatología es muy inespecífica, lo que “lleva a los pacientes a peregrinar por distintas consultas de diferentes especialidades”. Se observan desde dolores musculares, fatiga, cansancio, taquicardias, mareos a manifestaciones digestivas, cognitivas o neurológicas, de manera que los pacientes “pasan de centro a centro buscando respuestas y sin una solución definitiva”.

Además de unos síntomas muy heterogéneos, el perfil del paciente de covid persistente es también muy variado, por lo que el internista incide en que son necesarias la valoración individualizada y la realización de pruebas específicas según su sintomatología, por ejemplo una evaluación cardiovascular para descartar secuelas. Tampoco existe aún tratamiento específico “porque hay muchas dudas respecto al mecanismo causal de esta enfermedad”, pese a que afecta a un porcentaje nada desdeñable de la población: se estima que aproximadamente al 10% de los pacientes que hayan superado el virus.

Las consecuencias que ha dejado la pandemia son aún patentes en el día a día de los hospitales y en la vida de muchos pacientes. Aun así, poco a poco se reinicia la actividad normal y se dispone de cada vez más información sobre la relación de la Covid-19 y el resto de enfermedades.



Fuente: El Español

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